El sistema nervioso simpático: De sistema de alerta a sensor vascular en la gestación.

El sistema nervioso simpático ha evolucionado como un mecanismo de sobrevivencia de reacción rápida ante las situaciones de la vida consideradas de peligro. Ante dichas situaciones el flujo sanguíneo, el corazón y los vasos cambian la redistribución de la sangre corporal promoviendo la irrigación en órganos como el riñón o el sistema muscular esquelético durante la ejecución de la huida al peligro. Lo que induce el estrés, es decir la situación adversa o también llamada el estresor, activa el sistema nervioso simpático y el mantenimiento de esta activación dura poco tiempo para luego retornar a un estado de equilibrio u homeostasis. 

La activación del sistema nervioso simpático comienza en el cerebro ante la percepción del agente estresor para luego enviar una señal de distrés o de activación a una zona conocida como el hipotálamo. Las señales del hipotálamo finalmente activan las glándulas suprarrenales y la secreción de adrenalina, que a su vez desencadena todos los cambios de la dinámica circulatoria. Por fortuna, esto ocurre en un tiempo corto y autolimitado pues el mantenimiento de la activación del sistema nervioso simpático puede llevar al daño progresivo de los órganos y de los vasos sanguíneos.

Los investigadores han estudiado durante años los efectos del sistema nervioso simpático sobre el cuerpo y la mente. Durante la gestación cambia la dinámica circulatoria de manera dramática y el papel del sistema nervioso simpático puede verse modificado por la percepción surgida en el cerebro frente a los estresores que comúnmente eran tolerados, particularmente cuando las condiciones de la realidad circundante se tornan cambiantes.

Cuando la percepción al estrés se mantiene y los efectos del sistema nervioso simpático no se inactivan de forma correcta se promueven durante la gestación una serie de eventos asociados al trastorno hipertensivo, entre estos: dolores de cabeza, sensaciones pulsátiles e incluso extrañas percepciones auditivas como silbidos. La preeclampsia es uno de los principales trastornos hipertensivos maternos con aparición espontánea y que afecta a varios órganos y sistemas, principalmente el riñón y el sistema circulatorio. Su origen posiblemente se relacione con una alteración de la interfase maternofetal que lleva posteriormente a una reducción del flujo sanguíneo y del oxígeno que afecta al feto. Un ambiente con bajas concentraciones de oxígeno o isquémico, provoca la liberación de factores antiangiogénicos, proinflamatorios y prohipertensivos, es decir, daños en la dinámica circulatoria.

Si bien esta evidencia explica el trastorno hipertensivo, no se ha esclarecido en su totalidad la función del sistema nervioso simpático, el estrés, la percepción del entorno y su relación con la hipertensión del embarazo. En ese sentido, varios estudios demuestran que durante el inicio de la gestación existe una alta actividad en el sistema nervioso simpático como respuesta compensatoria a los cambios del embarazo como el aumento de la sangre y la retención de líquidos, algo equiparable a derivar el cauce de los ríos mediante canales que se abren para evitar que se desborde (y con esto intentar controlar las altas presiones). Sin embargo, para un mejor control de la dinámica circulatoria, la vasculatura materna contrae algunos vasos gracias al sistema nervioso simpático mientras dilata otros alrededor de la interfase maternofetal gracias al aumento de factores como el PIGF (Factor de Crecimiento Vascular producido por la placenta). Un aumento de la actividad del sistema nervioso periférico en la preeclampsia contribuye a la contracción vascular y a un flujo sanguíneo reducido (isquemia) y liberación de factores inductores de la hipertensión a la circulación materna.

Algunos tratamientos de la hipertensión en el embarazo buscan controlar esta hiperactividad generando el efecto contrario: dilatación de vasos y aumentar el PlGF. Tal es el caso de fármacos como la nifedipina, metildopa y labetalol, los cuales están enfocados en el bloqueo de mecanismos constrictores mediante el bloqueo del sistema nervioso simpático. Otro elemento que respalda este enfoque se ha basado en el uso de la anestesia de la médula espinal mediante un bloqueador nervioso como la bupivacaína, la cual fue capaz de reducir significativamente la hipertensión en mujeres con preeclampsia grave, previamente a la intervención quirúrgica de la cesárea.

El papel de la percepción del estrés es fundamental en la dinámica circulatoria durante la gestación. Las condiciones laborales (u otros estresores permanentes) promueven la activación del sistema nervioso simpático y contraen de manera sostenida los vasos de la interfase maternofetal. Esta persistencia de la acción simpática reduce la formación de nuevos vasos en esa interfase y el feto reduce la irrigación y por ende su nutrición y crecimiento, a pesar de que los factores que promueven la dilatación vascular como el PIGF aumentan, al parecer resultan insuficientes. En este punto ya se ha perdido el equilibrio fisiológico gestacional de la circulación y se altera la dinámica circulatoria con efectos adversos para la madre y el feto hasta que el embarazo finalice. 

En este contexto, se evidencia que el desarrollo de la preeclampsia no es promovido por un solo aspecto, sino que es multifactorial, es decir tiene varios desencadenantes, lo que dificulta el diagnóstico temprano o el pronóstico. Sin embargo se abre una perspectiva para el desarrollo en conjunto de nuevos enfoques de tratamiento (con propósitos curativos o preventivos) desde el conocimiento de la percepción del estrés y la activación del sistema nervioso simpático. Cambiar la percepción del estrés o ayudar a tolerar esas situaciones cambiantes en el transcurso de la gestación mediante técnicas probadas de terapia para el estrés como el mindfulness pueden ser aproximaciones novedosas para la promoción de la salud en esta etapa de la vida. Este tópico lo abordaremos en próximas entregas.

Conoce más de los autores:

Axel Escobar P. Estudiante de Microbiología y Bioanálisis y Joven Investigador de la Universidad de Antioquia. 

Julio Cesar Bueno. Médico, MSc. PhD en Ciencias Básicas Biomédicas. Profesor del Departamento Fisiología de la Universidad de Antioquia.

Referencias:

Spradley F. T. (2019). Sympathetic nervous system control of vascular function and blood pressure during pregnancy and preeclampsia. Journal of hypertension37(3), 476–487. https://doi.org/10.1097/HJH.0000000000001901.

Foto por Ketut Subiyanto en Pexels.com

Un comentario en “El sistema nervioso simpático: De sistema de alerta a sensor vascular en la gestación.

  1. . El texto presenta una explicación detallada del papel del sistema nervioso simpático en la dinámica circulatoria durante la gestación y su relación con la hipertensión en el embarazo y la preeclampsia. Se destaca que el estrés y la percepción de este pueden afectar la actividad del sistema nervioso simpático y la dinámica circulatoria, lo que puede tener efectos adversos en la madre y el feto.

    Asimismo, el texto sugiere que el conocimiento sobre la percepción del estrés y la activación del sistema nervioso simpático puede ser útil para desarrollar nuevos enfoques de tratamiento preventivos o curativos para la hipertensión en el embarazo y la preeclampsia. Se menciona la posible utilidad de técnicas de terapia para el estrés como el mindfulness para ayudar a las mujeres embarazadas a tolerar mejor las situaciones estresantes y prevenir así la activación sostenida del sistema nervioso simpático.

    En general, el texto destaca la complejidad de los factores que pueden contribuir a la hipertensión en el embarazo y la preeclampsia, pero también sugiere que el conocimiento sobre el papel del sistema nervioso simpático y la percepción del estrés puede ser útil para mejorar la prevención y el tratamiento de estas condiciones.

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