¿Qué es lo que no querés ver?

Dicen algunos que se ve más con los ojos cerrados. ¿Para qué están hechos los ojos? Tan trivial pregunta guarda de fondo la discusión entre quienes argumentan que algo tan perfecto tuvo que ser creado por un creador supremo, un Dios o una suerte de inteligencia que anticipa la función al órgano y entre quienes argumentamos que, evolutivamente hablando, no hay un “para qué” anterior a la formación de los órganos, pues estos fueron moldeados sin un propósito, por fuerzas naturales como la de la selección natural.

Sea como sea, considero al ojo uno de las cosas más poco probables y más perfectas, estética y biológicamente hablando. Todo un golazo para la vida. Desde anticipar predadores y aumentar la taza de supervivencia hasta apreciar la belleza de la naturaleza y sus colores. Los hay coquetos y los hay llenos de nobleza como los de los perros. Los hay rabiosos y los hay honestos. Los hay nobles, pequeños, coloridos y transparentes. Hay ojos que generan miradas llenas de compasión.

Hay animales con un solo ojo como las planarias y los nautiloides, y hay otros que llegan a tener hasta 10 ojos como el calamar gigante (Architeuthis dux). 

Se dice que los humanos distinguimos entre 1 y 10 millones de colores. Se cree que los primeros animales en desarrollar células fotorreceptoras, los ocelos, fueron los cnidarios (como las medusas y anémonas). Estas células, además de recibir el estímulo lumínico, generaban una respuesta con conexión neuronal que permitía interpretar un entorno luminoso. Para ver, había que tener primero un sistema nervioso. Así, detectar una sombra les supuso huir y/o buscar presas. Tremenda ventaja.

Con el tiempo, estas células fotosensibles se fueron agrupando para formar pequeñas cavidades, dando lugar a los primeros rudimentos de los ojos. A medida que evolucionaron los animales, también lo hicieron sus ojos. Los animales primitivos, como las medusas, desarrollaron ojos simples con una sola célula fotosensible, mientras que otros, como los insectos, desarrollaron ojos compuestos con cientos o miles de unidades visuales llamadas omatidios. Estos ojos compuestos les permitían percibir imágenes más detalladas y movimientos rápidos en su entorno.

En los vertebrados, como los peces primitivos, los ojos cambiaron y formaron cámaras oculares con córneas y retinas sensibles a la luz. La evolución continuó, y los mamíferos desarrollaron ojos más sofisticados con una variedad de adaptaciones, como la visión en color y la visión estereoscópica.

Los seres humanos poseemos ojos altamente desarrollados que nos permiten ver el mundo de manera excepcionalmente clara y detallada. Nuestros ojos contienen células fotorreceptoras especializadas llamadas conos y bastones, que son sensibles a diferentes longitudes de onda de luz y nos permiten percibir colores y contrastes. La luz que entra en el ojo atraviesa la córnea y el cristalino, enfocándose en la retina, donde se convierte en señales eléctricas que son transmitidas al cerebro a través del nervio óptico.

Pero la visión no es igual en todos los animales. Por ejemplo, algunos animales, como los búhos, tienen una excelente visión nocturna gracias a sus grandes pupilas y una alta densidad de bastones en sus retinas. Otros, como las serpientes pitón, pueden detectar el calor emitido por otros organismos a través de órganos sensoriales especializados llamados fosetas labiales. Y algunos animales marinos, como los tiburones, pueden detectar campos eléctricos débiles producidos por otros organismos, lo que les ayuda en la caza.

Insisto, la vida como fenómeno es muy rara. Los ojos también. Da la impresión de que fueron creados con propósito.

A veces pienso que me gustaría vivir mucho, solo por la curiosidad de ver qué más traerá esta evolución. A veces pedimos mucho, quizás sea suficiente con agradecer por la vida que nos sacó como a un conejo de su sombrero y nos puso aquí, ahora.

PS: Una vez me agarraron del cuello de la camisa, me jalaron y me preguntaron en un sueño: ¿Y vos, qué es lo que no querés ver?

Conoce más acerca del autor: David Velasquez. Biólogo y magíster en filosofía de la ciencia de la Universidad de Antioquia, doctor en ‘Complejidad del viviente’ de la Sorbonne Universités.

Bibliografía

Nilsson DE. The evolution of eyes and visually guided behaviour. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2009;364(1531):2833-2847. doi:10.1098/rstb.2009.0083

Cronin, Thomas W., et al. Visual Ecology. STU-Student edition, Princeton University Press, 2014. JSTOR, http://www.jstor.org/stable/j.ctt6wq1c9.

Nilsson DE. Eye evolution: a question of genetic promiscuity. Curr Opin Neurobiol. 2004;14(4):407-414. doi:10.1016/j.conb.2004.07.004

Walls, G. L. (1942). The vertebrate eye and its adaptive radiation. Cranbrook Institute of Science. https://doi.org/10.5962/bhl.title.7369

Kelber A, Roth LS. Nocturnal colour vision–not as rare as we might think. J Exp Biol. 2006;209(Pt 5):781-788. doi:10.1242/jeb.02060

Publicado por David.

Académico, pregunto.

2 comentarios sobre “¿Qué es lo que no querés ver?

  1. Ma parece muy interesante el tema de los ojos, ya que estos son un ejemplo notable de la complejidad y la maravilla de la vida. Nos permiten ver el mundo que nos rodea y experimentar toda la belleza y el asombro que tiene para ofrecer.

    Además de su función principal de la visión, los ojos también juegan un papel importante en la comunicación no verbal. El contacto visual puede transmitir una variedad de emociones, como interés, atención, afecto y confianza. Los ojos también pueden revelar información sobre nuestro estado de salud, como fatiga, enfermedad o estrés. Lo que hace que este órgano genere gran inquietud y asombro. María Paula Ramirez

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    1. De acuerdo Maria, además de dar información sobre nuestro entorno, algo que sería de afuera hacia adentro, también nos permiten expresar cosas de adentro hacia afuera, notable papel en la comunicación. Gracias por tu comentario, saludos,
      David.

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