Llega la navidad, y con esta época la oportunidad de compartir y disfrutar con nuestros seres queridos. Hay muchas razones que hacen de estas festividades tan anheladas, un momento único en la vida de muchas personas. La psicología positiva ha logrado reunir en diferentes estudios las características que permiten a las personas sentirse felices, y muchas de ellas se reúnen en la época de navidad ¿Será una coincidencia, por lo que representa para muchos las vacaciones y las festividades, o realmente hay costumbres navideñas que podemos volver hábitos para todo el año?
Para responder a esta pregunta, podemos empezar por una de las características más importantes, y que poco a poco hemos descuidado por dinámicas sociales urbanas y la llegada de la tecnología a nuestra vida, esta es dedicar tiempo a socializar. Diciembre es la mejor ocasión para reunirse con los compañeros, amigos y familiares cercanos y lejanos. Escuchar y hablar de nuestro año se convierte en una constante en las reuniones de cierre, visitas, actividades navideñas, fiestas de navidad y año nuevo, así como los espacios de descanso en nuestras vacaciones. El cerebro es un órgano que requiere la socialización para un adecuado funcionamiento, estimulando diferentes zonas cuando estamos en compañía de otras personas y aún después de compartir con ellas.
La segunda característica de las personas con un alto bienestar psicológico es el poder de la gratitud. Los aguinaldos y regalos de navidad, en la presentación que quieran, es la mejor forma de agradecer a las personas por su apoyo incondicional, por los esfuerzos compartidos, las alegrías contagiadas y las tristezas divididas. Compartir una invitación, realizar una visita, una charla desprevenida, un abrazo de añoranza y hasta una sonrisa sutil, son esos momentos en los que las festividades nos permiten agradecer los aprendizajes de un año que termina y las nuevas posibilidades de un nuevo año. El cerebro responde con la liberación de sustancias relacionadas con la felicidad ante situaciones de agradecimiento y la práctica constante ha evidenciado un efecto antidepresivo y cambios físicos en el cerebro.
Para muchas personas, cabe aclarar que no es igual para todas, las festividades de fin de año están acompañadas de disminución de una carga laboral y/o académica con la llegada de las vacaciones. La disminución de compromisos laborales y académicas permite encontrar espacios para dormir mejor y con mejor calidad, sin la obligatoriedad de actividades pendientes o la disminución de las mismas. El cambio de actividades en nuestra cotidianidad nos permite relajarnos mucho más fácilmente y liberarnos de las condiciones estresantes y los factores biológicos asociados a este que tanto daño hacen a nuestro cuerpo e impiden el sueño reparador. Adicionalmente, estos espacios pueden ir acompañados de rutinas de ejercicio físico en celebraciones, compras navideñas, vacaciones en familia, así como actividades aeróbicas propiamente que permiten oxigenar nuestro cuerpo y eliminar los desechos que generan las células para mantener el balance y prevenir diferentes enfermedades.
La cuarta característica, que quizá pocos le prestan atención, es precisamente tomarnos el tiempo para ser conscientes de nosotros mismos y nuestro entorno. Diciembre es una época para hacer balances del año en lo laboral y académico, pero también en lo personal y espiritual. Es la mejor época para hacer propósitos para el año que llega, sin importar que se lleven a cabo o no, es un momento para detenernos y pensar en nosotros mismos. El ocio es esencial para activar la red neuronal por defecto e interiorizar nuestra atención en medio de espacios contemplativos y de sano esparcimiento. Actualmente se conocen las ventajas en el cerebro, y el cuerpo entero, de prácticas como la meditación, el yoga y el mindfulness. La práctica constante de «ser consciente» muestra cambios morfológicos y funcionales en nuestro cerebro y grandes beneficios para la salud mental.
Por último y con invitación a bordo, tenemos una costumbre navideña que cada vez es más popular en estas fechas, dedicar tiempo a hacer buenas acciones por los demás. Diciembre es la época de compartir y ser solidarios con los que no tienen las mismas oportunidades. El cuento de navidad de Charles Dickens nos muestra esta costumbre navideña cuando los fantasmas del pasado, presente y futuro visitan al señor Scrooge y le llevan a ver la importancia de las buenas acciones hacia los demás en su vida y la vida de los que lo rodean. Las buenas acciones no se centran exclusivamente en el dinero. Los actos de solidaridad como ser voluntario, ayudar a las personas conocidas y desconocidas con nuestro conocimiento y experiencia permiten generar grandes beneficios en nuestro cerebro por intermedio de los neurotransmisores y su efecto biológico que repercute en un bienestar psicológico.
En resumen, la iniciativa BrainKers quiere desearles una feliz navidad e invitarlos a hacer de las costumbres navideñas un hábito de nuestro día a día, para fortalecer el bienestar psicológico y por ende una vida saludable. Adicionalmente queremos hacer un ejercicio práctico de buenas costumbres navideñas. En el municipio de San Rafael, a unas 3 horas de Medellín se viene desarrollando una propuesta de escuela comunitaria denominada SemillaSana Caribá – Escuela Naturaleza, una propuesta rural de educación basada en la pedagogía Waldorf. Los padres de los alumnos están construyendo la escuela como comunidad, pensando en sus hijos y las generaciones que los precedan y para ello vienen realizando una Vaki con el fin de financiar la construcción de la escuela. Este proyecto se va a realizar en la Reserva Natural Doara: CASA SEMILLAS e invita a todas las personas a dar su aporte para terminar la escuela. Los invitamos a visitar las redes sociales de la iniciativa y el enlace de la Vaki para aportar y compartir esta iniciativa con otras personas que quieran dejar su huella.






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Fotos del blog por SemillaSana Caribá – Escuela Naturaleza,
