Noc-noc a las puertas de la percepción

Los neurotransmisores son moléculas químicas producidas y posteriormente liberadas por nuestras neuronas en el lugar donde se forman las sinapsis, es decir, donde ocurre la conexión funcional de las neuronas. Allí, una vez se libera un neurotransmisor, este se une específicamente con su receptor desencadenando respuestas celulares que son traducidas finalmente en sensaciones. Las sensaciones pueden ser emociones y sentimientos, y es por esto que diferentes neurotransmisores se han asociado a emociones de manera específica, por ejemplo, la oxitocina con el amor, la serotonina con el bienestar y autoestima, y la dopamina con el placer.

El reconocimiento de tales asociaciones ha permitido a los científicos desarrollar y encontrar diferentes moléculas para intentar regular el funcionamiento de los neurotransmisores. Por otra parte, el uso de sustancias con capacidad de simular, regular y/o modificar las respuestas de neurotransmisores no ha sido propiedad exclusiva de la ciencia ni de los humanos. Desde tiempos ancestrales, es sabido del uso de sustancias que generan alteraciones en la percepción de lo que llamamos realidad, en rituales de diferentes culturas como en el caso de los indígenas mesoamericanos con el peyote, de la región amazónica con la ayahuasca, o de culturas nórdicas con hongos como la Amanita muscaria, esto por mencionar algunos. Los animales han hecho lo propio, como en el caso de delfines que usan la tetrodotoxina de peces globo para, aparentemente, divertirse.

Las sustancias con capacidad de alterar los estados de consciencia han sido llamadas psicoactivos. En la década de los 80’s, el gobierno de Ronald Reagan lanzó una cruzada contra las drogas, principalmente contra psicoactivos como la dietilamida de ácido lisérgico (LSD por sus siglas en inglés) y la marihuana. En respuesta al uso estigmatizado del término psicoactivo, un grupo de psicólogos, psiquiatras e investigadores acuñó el término “enteógenos” para referirse a sustancias que tenían la capacidad de abrir las puertas de la percepción (1) y diferenciarlas de otras drogas. Una consecuencia de la cruzada contra los psicoactivos fue su inclusión en una lista de sustancias que ponía al mismo nivel de peligrosidad y efectos a la psilocibina (principio activo de algunos hongos), la LSD, la marihuana, la cocaína, la heroína y las anfetaminas, por mencionar algunas.

So pena de tal homogenización, el consumo de las sustancias mencionadas, incluyendo los diferentes psicoactivos, genera diferentes tipos de respuestas. Tales respuestas vienen determinadas por el tipo de sustancia consumida y por su mecanismo de acción en el sistema nervioso (2). Para clarificar un poco esto, veamos primero, grosso modo, cómo se generan algunas respuestas.

Por ejemplo, la cocaína y las anfetaminas activan el área de recompensa, cuya consecuencia es generar un deseo de consumo. Tal deseo tiene relación directa con la disminución del neurotransmisor dopamina. La sensación de “desear” o “querer” es producto de la sobre-activación del sistema de recompensa, lo que, a su vez, fue inducido por el exceso de liberación y consecuente consumo de dopamina, liberada tras el estímulo con la droga (3). El efecto de la disminución de dopamina, es entonces el “querer”, el deseo de la sensación alcanzada al momento del consumo. Así, hay una relación directa y clara, al menos a nivel celular, entre adicción por agotamiento de dopamina inducido por drogas relacionadas con el sistema dopaminérgico. Por otra parte, enteógenos como la LSD o la psilocibina, que son moléculas parecidas al neurotransmisor serotonina y actúan imitando la función de este neurotransmisor (esto es, análogos de serotonina), no tienen un principio biológico que permita correlacionar la adicción con su consumo (4, 5).

Por el contrario a la degradación celular y adicción asociada al consumo de cocaína, heroína o anfetaminas, pruebas con Resonancia Magnética han mostrado que el consumo de LSD aumenta la conectividad entre redes neuronales que normalmente aparecen menos activas, aumenta también la conectividad talamocortical y favorece la conectividad funcional entre la corteza visual primaria y otras áreas del cerebro. Asimismo, se ha reportado un incremento en la apreciación musical y en sensaciones de empatía, confianza y cercanía hacia los otros, lo cual se relaciona más con las expectativas previas al consumo y con el “gusto” que con el “querer” (5). Aunque ha venido en aumento el uso terapéutico de los enteógenos, es cierto que aun no conocemos bien cómo es la respuesta individual frente a ellos, o las posibles contraindicaciones en casos de alteraciones mentales. De aquí la necesidad de realizar más estudios.

Entonces, desde hace unas cuatro décadas, se ha prohibido el uso -incluso en investigación-, de sustancias con potencial terapéutico como los enteógenos, y además, se ha categorizado de igual manera en peligrosidad estas sustancias con otro tipo de drogas. Así, al problema de la homogenización por desconocimiento, se suma el de la prohibición, y es que lo prohibido genera curiosidad, y en cuanto a las drogas, las políticas de prohibición no han logrado su cometido. Si bien es cierto que existe una relación entre el consumo, las enfermedades mentales e infecciosas y las muertes, es mucho mayor el impacto ocasionado por los delitos asociados al tráfico y delitos por parte de organizaciones criminales que controlan la distribución de la droga (Organización de los Estados Americanos, 2013).

Por otra parte, el consumo de drogas puede tener diferentes razones, y el propósito del uso de sustancias psicoactivas diferentes aristas. Aunque en todo caso, se trate de explorar estados alterados de la consciencia, sea para que se manifieste el inconsciente (tratamientos psicológicos), sea para un uso recreativo (aumentar sensaciones asociadas al placer con la comida, la música, el sexo, el bienestar), desarrollar la creatividad, etc. El conocer cómo pueden impactar la vida de cada persona, sería una mejor herramienta para disminuir los riesgos asociados al consumo de estas. A pesar de que recientemente se han mostrado asociaciones interesantes entre psicoactivos y respuestas cognitivas que parecen favorecer el bienestar, aun no entendemos bien cómo pueden afectar estas sustancias la neuroquímica y la circuitería neuronal en casos de personas con afecciones mentales diagnosticadas o que aún no hayan desarrollado sintomatología. Mientras la prohibición y la falta de conocimiento sigan siendo las herramientas para combatir las drogas, la rebeldía, la curiosidad por lo desconocido y la búsqueda de algo más allá en el día a día continuarán promoviendo las decisiones de millones de personas de experimentar con su química neuronal. La toma de decisiones basada en conocimiento genera responsabilidad, tanto individual como social y política.  

Coda:

Será necesario incluir a los consumidores recreativos en el debate político actual sobre el tema, ya que al comprender el significado que estos tienen del placer, es posible abordar el fenómeno desde una perspectiva del agente y comprender no solo porqué las políticas de prevención del consumo no han logrado los resultados esperados en términos de reducción de la oferta y la demanda.

Conoce más del autor: David Velásquez Carvajal. B. Sc; Magister en filosofía, PhD.

Referencias

1. Ott, Jonathan. Pharmacotheon: Entheogenic Drugs, Their Plant Sources and History. 2nd Edicion. Natural Products Co. 1993.

2. Herman MA, Roberto M. The addicted brain: understanding the neurophysiological mechanisms of addictive disorders. Front Integr Neurosci. 2015 Mar 19;9:18. doi: 10.3389/fnint.2015.00018.

3. Diana M. The dopamine hypothesis of drug addiction and its potential therapeutic value. Front Psychiatry. 2011 Nov 29;2:64. doi: 10.3389/fpsyt.2011.00064.

4. Passie T, Halpern JH, Stichtenoth DO, Emrich HM, Hintzen A. The pharmacology of lysergic acid diethylamide: a review. CNS Neurosci Ther. 2008 Winter;14(4):295-314. doi: 10.1111/j.1755-5949.2008.00059.x.

5. Tullis P. How ecstasy and psilocybin are shaking up psychiatry. Nature. 2021 Jan;589(7843):506-509. doi: 10.1038/d41586-021-00187-9.

Foto por Amika Studio en Shutterstock

Publicado por David.

Académico, pregunto.

6 comentarios sobre “Noc-noc a las puertas de la percepción

  1. El placer que generan las sustancias psicoactivas es un fenómeno intrigante y complejo en la experiencia humana. Desde tiempos ancestrales, las culturas de todo el mundo han explorado estas sustancias en busca de estados alterados de conciencia y placer. Sin embargo, este placer efímero a menudo viene acompañado de consecuencias significativas.

    Por un lado, las sustancias psicoactivas tienen el poder de desencadenar una liberación de neurotransmisores como la dopamina, que nos hacen sentir bien y experimentar un placer intenso. Esto puede proporcionar una sensación de euforia y escape de la realidad, lo que puede ser tentador.

    Sin embargo, las consecuencias pueden ser profundas y variadas. En el corto plazo, el uso excesivo de sustancias psicoactivas puede llevar a problemas de salud física y mental, incluyendo la adicción, el deterioro cognitivo y la alienación social. En el largo plazo, el abuso de estas sustancias puede tener efectos devastadores en la vida de una persona, incluyendo la pérdida de relaciones, empleo y bienestar general.

    Por otro lado, algunas sustancias psicoactivas, cuando se utilizan de manera controlada y responsable, también pueden tener beneficios terapéuticos o el uso de cannabis para aliviar el dolor crónico.
    En última instancia, el placer que generan las sustancias psicoactivas es un territorio complicado y multidimensional que requiere un equilibrio entre la exploración de la experiencia humana y la precaución ante las consecuencias potenciales. La comprensión y la educación son herramientas clave para tomar decisiones informadas sobre su uso y minimizar los riesgos asociados.

    -Valeria Blanco

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    1. Hola Valeria, gracias por tu comentario.
      De acuerdo en lo complicado y multidimensional del territorio. Qué determina el equilibrio en tal exploración? Quién y cómo determinar la exploración de un individuo? Son preguntas complejas.
      Por otro lado, no existe evidencia que el uso de sustancias psiquedélicas generen adicciones, sus mecanismos de acción son diferentes a las sustancias principalmente de acción dopaminérgica. En este sentido, la activación de recompensa y la consecuente adicción que puedan traer los psicodélicos es mínimo. La discusión no queda aquí pues también existe la adicción como un escape a la realidad, así como el trabajo, el internet o incluso el amor pueden llegar a ser escapes de esa realidad, sobre todo de la realidad interior.
      Saludos

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  2. Como estudiante de medicina, es importante reconocer cómo las moléculas químicas producidas y liberadas por nuestras neuronas, conocidas como neurotransmisores, desencadenan respuestas celulares que se traducen en sensaciones y emociones.

    La conexión entre neurotransmisores y emociones particulares, como la oxitocina con el amor y la serotonina con el bienestar, resalta la complejidad de la interacción entre la química cerebral y la experiencia humana. Además, la discusión sobre el uso de sustancias psicoactivas a lo largo de la historia, en diferentes culturas agrega una perspectiva cultural importante al tema.

    Me resulta interesante la critica hacia la homogeneización de todas las sustancias psicoactivas como “drogas peligrosas” ya que esto limita tanto la investigación científica como las posibles aplicaciones terapéuticas de estas sustancias, como los enteógenos.

    Por resaltar del texto, me parece importante la integración del conocimiento de la biología, la bioquímica y las ciencias del comportamiento para abordar el tema del consumo de drogas y sus implicaciones para la salud pública y la sociedad.
    – Mariana Mejia Palacio.

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  3. Me parece sumamente interesante como los psicoactivos alteran la funcion neuronal, específicamente la sinapsis, quiero entender de manera más clara como estructuralmente la molécula de THC es similar a diferentes neurotransmisores endocannabinoides y entender por qué el tetrahidrocannabinol causa efectos psicoactivos a nivel molecular

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    1. Hola, gracias por tu comentario. De acuerdo contigo en lo interesante que resultaría la respuesta celular y molecular generada por el THC. Considero que la respuesta psicoactiva no es reducible a la respuesta molecular pues surge como emergencia de la red de comunicaciones que se moldean durante la ontogenia, ahora, esto no quita lo interesante de la respuesta celular y molecular. Saludos

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