Consumo de azúcar y exposición a pantallas: un común denominador de adicción en niños y adolescentes

Culturalmente nos han vendido la idea de que “nuestro cerebro necesita azúcar para funcionar” y es el argumento que leemos en muchos lugares para vender un producto o un servicio.  Unas pocas personas desconocen que el azúcar refinado es muy dañino para la población en general, pero aún más para aquellos CEREBROS EN DESARROLLO. Otras personas quizás lo saben, pero ignoran los efectos a nivel cerebral; sin embargo, es bastante desconsolador pensar que, otra gran parte de la población sabe que se debe reducir el consumo de azúcar y han sido advertidos de las consecuencias en la salud mental que este genera, pero continúan consumiendo y dejan que sus hijos lo consuman en grandes proporciones, viéndose muy común como estimulo o como recompensa a algún logro o labor cumplida (por ejemplo, si te portas bien hijo, te doy un helado, refresco, etc.).

Es importante recordar que el embarazo, la infancia y la adolescencia son ETAPAS CRÍTICAS en el desarrollo cerebral.  El exceso de azúcar genera problemas en la consolidación de la memoria. El exceso de azúcar particularmente afecta el desarrollo del hipocampo, reduciendo la cantidad de neuronas y aumentando las sustancias inflamatorias en esta región del cerebro. Esto en ultimas causa problemas de memoria y aprendizaje.  Por lo tanto, el consumo en excesos de azúcar en niños y adolescentes afectan los procesos cognitivos y alteran el aprendizaje escolar. Las llamadas funciones ejecutivas, como la capacidad de inhibición de la respuesta, el control de la impulsividad, la flexibilidad cognitiva, la planificación y la toma de decisiones, se han relacionado inversamente con la cantidad de azúcar que se consume diariamente.

Adicionalmente, el consumo de azúcar en exceso lleva a la adicción. Esto es ocasionado porque el azúcar activa el SISTEMA DE RECOMPENSA (sistema de dopamina mesolímbico) lo que lleva a buscar más, a querer más y activar nuestra búsqueda hacia esos alimentos. En otras palabras, un día consumimos un dulce y nos sentimos bien, pero el segundo día ya no basta un dulce, sino que nuestro cerebro necesitara dos para sentir la misma “sensación de satisfacción”.  Por lo tanto, la activación repetida de este sistema de recompensa hace que el cerebro se adapte a este tipo de sensación y genera cierta tolerancia, llevándonos a necesitar cada vez más de ese alimento para sentirnos igual de bien, es decir; que, si lo miramos en perspectiva en un solo mes necesitaremos comer el paquete de dulces completo para lograr el mismo efecto que inicialmente lográbamos con un solo dulce.

Estudios en animales han demostrado que el azúcar produce más síntomas de los necesarios para ser considerada una sustancia adictiva. Hallazgos en modelos animales han mostrado una superposición significativa entre el consumo de azúcares refinados y los efectos similares a los de las drogas, incluidos los atracones, las ansias, la tolerancia, la abstinencia, la sensibilización cruzada, la tolerancia cruzada, la dependencia cruzada y la recompensa.  Esta adicción que genera el consumo de azúcar parece ser a partir de la dependencia de los opioides endógenos naturales que se liberan con la ingesta de azúcar. Tanto en animales como en humanos, la evidencia en la literatura muestra paralelismos sustanciales y superposiciones entre el abuso de drogas y el abuso del consumo de azúcar, tanto desde el punto de vista de la neuroquímica cerebral como a nivel del comportamiento.

Al igual que el consumo de azúcar, el tiempo frente a una pantalla puede convertirse en una adicción:  el uso prolongado de la televisión, videojuegos, navegar por las redes sociales; actúa como una droga digital para nuestro cerebro. Vivimos en una época donde la tecnología es parte de nuestra rutina, por facilidad y utilidad, tenemos un constante contacto con las pantallas dentro y fuera de casa. Los niños viven en una era donde la tecnología y pantallas son parte del día a día y su exposición se da desde los primeros meses de vida. Resulta algo gracioso ver que muchos padres graban a sus hijos y lo suben a las redes, donde en ocasiones los niños protagonizan tutoriales y enseñan a usar las pantallas. Esto debería ser preocupante puesto que esta gran hazaña lograda por los niños se da por el gran tiempo al que están expuestos a dichas pantallas. En la actualidad, el móvil y la Tablet se convierten en la sorpresa estrella de los regalos de cumpleaños y de navidad. Los niños adoran las pantallas y la explicación científica tiene que ver con lo que encontramos en un casino: muchas luces, muchos colores, premios, música y todo a un ritmo muy rápido. Todos estos estímulos producen descargas de dopamina, que generan placer y que pueden convertirse en adicción.

Diversos artículos científicos demuestran que existe una relación directa entre el uso prolongado de dispositivos digitales y la disminución del rendimiento escolar por problemas en el desarrollo cognitivo y del lenguaje. Según un estudio realizado por investigadores de Ecuador en niños entre uno y dos años de edad, se demostró que el tiempo de pantalla afecta el desarrollo del Coeficiente Intelectual (CI), mostrando una deficiencia en el desarrollo del CI del 42% cuando inician la exposición a pantallas digitales entre los seis meses y los dos años de edad. La exposición a la tecnología desde edades tempranas tiende a tener un impacto negativo en la neuroplasticidad cerebral, lo que se refleja en un bajo nivel cognitivo y problemas de comportamiento como: baja autoestima, comportamiento agresivo debido a los contenidos violentos que encuentran y problemas de socialización debido a dificultades para desarrollo del lenguaje.

La exposición a pantallas digitales mayor de 25-30 horas por semana se define como adicción conductual, que implica un cambio gradual del sistema de recompensa donde el individuo trata patológicamente de obtener una sensación placentera en las pantallas. Se han realizado estudios de imágenes cerebrales para determinar los diferentes mecanismos neurales involucrados en la adicción. Los hallazgos de neuroimagen concluyen que este comparte similitud con el comportamiento adictivo que ocurre en la dependencia de sustancias, tanto emocional como conductualmente. Se ha demostrado que el uso excesivo de pantallas está relacionado con mecanismos neurobiológicos anormales en el lóbulo frontal, el cuerpo estriado y las regiones somatosensoriales. Estos mecanismos pueden conducir a una disminución del grosor de la corteza frontal y una reducción del volumen de la materia gris, respectivamente. Las regiones cerebrales afectadas están involucradas principalmente en el control de los impulsos, el sistema de procesamiento de recompensas y la somatización de experiencias previas. El lóbulo frontal está relacionado con las funciones cognitivas, la empatía y la adaptación a los cambios ambientales, que conducen a alteraciones en el estilo de vida y trastornos del comportamiento en niños y adolescentes. En consecuencia, se desarrollan errores en la capacidad de discriminar información y adaptarse a tareas complicadas, así como deficiencias en la capacidad de gestionar el tiempo, la energía y la atención.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, si queremos cuidar de nuestros niños y adolescentes empecemos por cuidar su salud mental, porque lamentablemente con los hábitos que les estamos ofreciendo, estamos criando niños acostumbrados a la inmediatez y al naturalizar el mundo virtual, y, de este modo ellos no tendrán la posibilidad de aprender habilidades como la perseverancia y el manejo a la frustración.  Nadie quiere que su hijo desarrolle una enfermedad mental, ni en la infancia, ni en la adolescencia, ni en la adultez, pero muy pocos saben que lo que hagamos durante el tiempo en el que se desarrolla el cerebro de nuestros hijos determinara si una enfermedad mental se manifestara en cualquier momento de la vida.

Conoce más sobre la autora: Johanna Gutierrez.

Bibliografía

DiNicolantonio JJ, O’Keefe JH, Wilson WL. Sugar addiction: is it real? A narrative review. Br J Sports Med. 2018 Jul;52(14):910-913. doi: 10.1136/bjsports-2017-097971.

Arguedas DA, Cedeño MPB, Calderón HCD, Soto TQ, Simpson D, et al. (2022) The Impact of Overexposure to Digital Screens in the Neurodevelopment of Children and Adolescents: A Literature Review. Arch Pediatr 7: 201. DOI: 10.29011/2575-825X.100201

Foto por Ksenia Chernaya en Pexels.com

2 comentarios sobre “Consumo de azúcar y exposición a pantallas: un común denominador de adicción en niños y adolescentes

  1. Actualmente el consumo de azúcar y el uso de pantallas es un problema de salud publica porque no esta regulado y desde que somos pequeños no nos enseñan la importancia de alimentarnos bien y de los beneficios que esto trae para nuestra salud en especial para la salud de niños y adolescentes que siguen en crecimiento.
    Tanto en adultos como en niños, la OMS recomienda reducir la ingesta de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica total2 (recomendación firme). La OMS sugiere que se reduzca aún más la ingesta de azúcares libres a menos del 5% de la ingesta calórica total. Es por este motivo que considero que se deberia implementar mas promoción y prevención acerca de este tema del consumo de azúcar ya que podría ayudar a prevenir muchas enfermedades en niños y adolescentes pero sobre todo a que crezcan sanos y a que las funciones del cerebro puedan desarrollarse de manera adecuado.
    Otro problema actualmente es el uso de pantallas ya que no hay control por parte de los padres y los niños y adolescentes pasan mucho tiempo frente a pantallas afectando el funcionamiento de su cerebro. Por este motivo tambien deberia ser otro tema que las personas puedan tener mas información y de esta manera al conocer los afectos negativos para la salud puedna controlar el uso de esta en sus hijos

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