Generalidades del trastorno disfórico premenstrual

El trastorno disfórico premenstrual (TDPM) se caracteriza por la presencia de un conjunto de síntomas físicos, cognitivos y afectivos que causan malestar o interferencia clínicamente significativa que ocurren en los 7 días previos al inicio de la menstruación, después de lo cual se vuelven mínimos o desaparecen. La gravedad de los síntomas del TDPM interfiere con algunos aspectos de la vida de la mujer, incluidas las relaciones sociales, el trabajo dentro o fuera del hogar, etc (1).

La prevalencia del TDPM en la población se ha sobrestimado debido a la falta de aplicación de criterios diagnósticos estrictos.  Se estima que se puede presentar hasta en el 5% de mujeres adultas, siendo mayor en la población adolescente (2, 3). El TDPM se ha descrito en diversos contextos culturales, siendo constantes en varios continentes y poblaciones étnicas. En algunas poblaciones, la irritabilidad es el síntoma más común, mientras que los síntomas físicos son más comunes en otras poblaciones. El TDPM conduce a un deterioro funcional significativo y una calidad de vida disminuida, comparable al trastorno depresivo mayor y la distimia, y se considera responsable de 14,5 millones de años de vida ajustados por discapacidad en los Estados Unidos (4).

Las mujeres con TDPM experimentan una amplia variedad de síntomas físicos, emocionales, conductuales y cognitivos cíclicos y recurrentes que comienzan en la fase lútea (segunda mitad) del ciclo menstrual y se resuelven poco después del inicio de la menstruación (la fase folicular). Sin embargo, los síntomas centrales incluyen síntomas afectivos como depresión, irritabilidad, ira, labilidad emocional y ansiedad; manifestaciones físicas como distensión abdominal y sensación extrema de fatiga. Otros síntomas comunes incluyen sensibilidad en los senos, dolores de cabeza, sofocos y mareos.

Los síntomas comienzan en cualquier momento después de la menarquia, pero generalmente alrededor de los 20 años, y generalmente continúan durante la vida reproductiva. Algunas mujeres experimentan síntomas más graves en los últimos años reproductivos. Las mujeres con TDPM parecen tener un mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo durante la transición a la menopausia. Este se resuelve por completo después de la menopausia y transitoriamente durante el embarazo o durante cualquier interrupción de los ciclos ovulatorios.

La evidencia respalda la teoría de que el fuerte aumento de las hormonas esteroides ováricas y sus metabolitos produce los síntomas del estado de ánimo negativo del TDPM en mujeres vulnerables. En particular, la acción de los metabolitos de la progesterona (alopregnanolona) sobre los receptores GABA-A se ha propuesto como un mecanismo en la fisiopatología del TDPM. Actualmente, se requiere más investigación para aclarar la fisiopatología definitiva, pero han surgido tratamientos dirigidos a varios mecanismos propuestos (5).

El TDPM siempre debe diferenciarse de la exacerbación premenstrual de un trastorno psiquiátrico mayor subyacente; la transición menopáusica; trastornos de la tiroides (hiper o hipotiroidismo); y trastornos del estado de ánimo, tales como trastorno depresivo mayor o trastorno distímico. Los objetivos del tratamiento para pacientes con trastornos premenstruales son aliviar los síntomas y mejorar el deterioro funcional. Una serie de enfoques, que incluyen medidas de estilo de vida (técnicas de ejercicio y relajación), terapia cognitiva conductual y medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o anticonceptivos orales combinados de estrógeno y progestina son efectivos para mujeres con trastorno disfórico premenstrual.

Los síntomas del síndrome premenstrual de moderados a graves se han asociado con reducciones en la calidad de vida relacionada con la salud, así como una disminución en la productividad laboral, un aumento en el ausentismo laboral y un aumento en las visitas a centros ambulatorios. Además, algunos trabajos sugieren que las mujeres con TDPM, especialmente aquellas con síntomas más graves, tienen un riesgo elevado de ideación e intentos suicidas. Debido a este gran impacto y los riesgos que esta entidad confiere, resulta de gran importancia el reconocimiento de estos síntomas en la población general y promover la búsqueda de ayuda profesional para el abordaje integral de la misma.

Conoce más sobre la autora: Leidy Doria Gonzalez

Referencias:

  1. Carlini SV, Deligiannidis KM. Evidence-Based Treatment of Premenstrual Dysphoric Disorder: A Concise Review. J Clin Psychiatry. 2020 Feb 4;81(2):19ac13071. doi: 10.4088/JCP.19ac13071. PMID: 32023366; PMCID: PMC7716347.
  2. Steiner M, Peer M, Palova E, et al. The premenstrual symptoms screening tool revised for adolescents (PSST-A): prevalence of severe PMS and premenstrual dysphoric disorder in adolescents. Arch Womens Ment Health 2011;14:77–81.
  3. Rapkin AJ, Mikacich JA. Premenstrual dysphoric disorder and severe premenstrual syndrome in adolescents. Paediatr Drugs 2013;15:191–202.
  4. Halbreich U, Borenstein J, Pearlstein T, et al. The prevalence, impairment, impact, and burden of premenstrual dysphoric disorder (PMS/PMDD). Psychoneuroendocrinology 2003;28:1–23.
  5. Schule C, Nothdurfter C, Rupprecht R. The role of allopregnanolone in depression and anxiety. Prog Neurobiol 2014;113:79–87.

Publicado por Leidy Doria González

Residente de Psiquiatría - Corporación Universitaria Remington.

8 comentarios sobre “Generalidades del trastorno disfórico premenstrual

  1. El Trastorno disfórico premenstrual (TDPM), como otros trastornos, tiene consecuencias anímicas y psicológicas. Así mismo, los factores que lo desencadenan son múltiples e implican una interacción de variables; afecta a 3 a 8% de las mujeres, siendo para ellas incapacitante, con repercusiones familiares y laborales.
    Debido a la sintomatología anímica, y a que dicha área es la que más afecta la calidad de vida de las pacientes, muchas de ellas llegan a la consulta psicológica antes que a cualquier otra consulta, porque es el ánimo y la dificultad para evaluar las situaciones del entorno de manera racional, adecuada y adaptativamente la que trastorna la vida mujer con TDPM, limitando y comprometiendo de manera profunda su día a día, afectando a la familia, estudios, trabajo, etc.
    El TDPM es un cuadro crónico y limitante ya que, si bien algunos tratamientos ayudan a manejar los síntomas, cuando las pacientes lo interrumpen y los síntomas regresan, espera ellas un problema debido a que perciben que algo fuera de ellas controla lo más íntimo de uno mismo, y esto es las propias emociones.

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  2. “Los síntomas del síndrome premenstrual de moderados a graves se han asociado con reducciones en la calidad de vida relacionada con la salud, así como una disminución en la productividad laboral, un aumento en el ausentismo laboral y un aumento en las visitas a centros ambulatorios. Además, algunos trabajos sugieren que las mujeres con TDPM, especialmente aquellas con síntomas más graves, tienen un riesgo elevado de ideación e intentos suicidas. Debido a este gran impacto y los riesgos que esta entidad confiere, resulta de gran importancia el reconocimiento de estos síntomas en la población general y promover la búsqueda de ayuda profesional para el abordaje integral de la misma.”
    Del artículo en cuestión, haré énfasis en el enunciado anterior. Esto dado a que en mi época de bachillerato era muy común observar el estado de ánimo de mis compañeras de estudio cuando tenían la menstruación. Esos síntomas descritos en el artículo, hoy los puedo entender fácilmente, mis compañeras eran irritables, socialmente apartadas de toda actividad académica y lúdica, incluso ellas me contaban que tenían brotes de acné, la piel del rostro se les brotaba notoriamente. Pero debo decir, que ellas obviamente eran adolescentes.

    Aunque también había algunas jóvenes que teniendo periodo menstrual hacían todo normal, jugaban, hacían sus actividades y era algo poco notorio. Mientras q las demás debían incluso, consultar al médico, acudían a la ingesta de medicamentos, entre ellos algunos anticonceptivos; además perdían clases y se atrasaban con las actividades académicas, con tan mala suerte que algunos docentes no consideraban la situación y las castigaban con malas calificaciones.
    Pienso que con los avances de la ciencia y más de la genética, se ha podido establecer unas teorías del TDPM y así acercarnos a un tratamiento óptimo, evitando estos impactos en la salud de la mujer, que incluso han llegado al suicidio. Se busca mejorar la calidad de vida de la mujer y un mejor estar social, que la misma sociedad sea un apoyo y no se discrimine a la mujer cuando esté en algunas de las fases de la menstruación.

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  3. Desde niño, he escuchado a las mujeres que me rodean sobre los síntomas premenstruales o como dicen coloquialmente en nuestra cultura el “el día 28”, se ha tomado como forma de burla durante años, siendo muy incomprendido este trastorno , que es tan normal y a la vez tan complejo para las mujeres, con los avances en las investigaciones sobre este , veo la gravedad del asunto, porque no solo, las mujeres presentan síntomas físico que las pueden incapacitar en sus rutinas diarias, sino que también afecta sus emociones y sentimientos, llevándolas a tener unos días terribles, se habla hasta de depresión que puede llevar al sucidio, es un asunto de importancia, para la medicina y la psicología.

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  4. El trastorno disfórico premenstrual es un patrón de síntomas emocionales, conductuales y físicos que se presentan en el periodo premenstrual (una semana previa al inicio de la menstruación) y que remiten al iniciarse la menstruación, el cual se estima que se puede presentar hasta en el 5% de mujeres adultas, siendo mayor en la población adolescente aproximadamente de los 20 años y que continua durante la vida reproductiva pudiendo así yo entender diferentes cambios de ánimos que puedo percibir de algunas amigas y compañeras durante su ciclo menstrual. Ha sido de útil importancia no solo leer sobre el TDPM sino también sobre el SPM, para saber qué relación o que diferencia puedo encontrar entre ellos, en dónde pude definir lo siguiente:
    El TDPM es un problema de salud que es similar al Síndrome Premenstrual, la diferencia que puedo encontrar es que este es un poco más complejo, ya que afecta mucho más la calidad de vida de la mujer en diferentes sentidos, tales como producir ausentismo y poca productividad laboral debido a la presencia de síntomas más graves como depresión severa, irritabilidad, tensión, cansancio, problemas para concentrarse, ansiedad; y manifestaciones clínicas como distensión abdominal y fatiga. Ahora, es importante poder y saber diferenciar aquellos síntomas que son normales por cambios hormonales y aquellos que posiblemente me estarían hablando de un TDPM. Cuando la mujer presenta síntomas “normales”, como mastalgia, presencia de acné, dolor de cabeza me está hablando del Síndrome Premenstrual, en donde los síntomas físicos son predominantes sin alteraciones funcionales. Pero si la mujer ya está presentando problemas psicológicos y sobre todo conductuales que requieran de un tratamiento psicológico, de técnicas de ejercicio y relajación me estaría hablando de un trastorno disfórico premenstrual donde encontramos la presencia de los síntomas afectivos que son predominante y severos y que causan alteraciones funcionales.
    Fue muy interesante leer este comentario, ya que no solamente me informa respecto a sucesos y conductas que pasan en la vida de la mayoría de mujeres y que yo como hombre muy poco comprendía, pero ahora el haber decido leer esto y sobre todo comentar y buscar una fuente más de información puedo decir fácilmente que hasta las cosas más mínimas que puedan pasar en una persona siempre será de útil importancia para saber su origen, su causa y así poder entender y comprender las etapas o episodios por las que muchas mujeres pasan.

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  5. Después de mi clase de fisiología comprendí que el Desorden Disfórico Premenstrual (DDPM) es la exacerbación patológica de los cambios somáticos y psíquicos que ocurren durante la fase luteínica en el ciclo femenino normal, y que produce incapacidad física y psíquica y problemas de relación familiar, laboral y social; esta última condición es imprescindible para considerarla una enfermedad. La definición más adecuada quizás para esta condición, según mi profesor es de
    Silvia Gaviria, quien plantea este trastorno como “un conjunto de síntomas emocionales, comportamentales y somáticos que se presentan al final de la fase luteínica y que se resuelven con la menstruación.” Históricamente, los cambios existentes durante la fase luteínica o progestacional del ciclo menstrual, han sido tema de controversia según los diferentes contextos socio-culturales.
    Importante mencionar las interpretaciones que le infieren cierto carácter mítico, moral o social; en la biblia la mujer menstruante es considerada un ser impuro que no debe ser tocado por un hombre; un docente de ginecología explicaba que “la menstruación era el llanto del útero no fecundado”, algunas leyes laborales interpretan a la menstruación como una enfermedad.

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  6. El ciclo menstrual es un proceso natural en el cuerpo de las mujer desde que tenemos nuestra menarquia y ocurre continuamente cada mes, el cual genera cambios a nivel psicológico y físico, es el proceso por el cual se prepara el utrero durante el ciclo para que ocurra la implantación de un embrión, si no ocurre la implantación habrá sangrado, es decir, la menstruación, la acción de las hormonas cumplen un papel fundamental, especialmente las esteroides ováricas y la progesterona, estas sufren un aumento en su producción lo que conlleva a que las mujeres presenten síntomas negativos del estado de ánimo como la depresión, irritabilidad, ira, labilidad emocional, ansiedad y a la vez manifestaciones físicas como distensión abdominal y sensación extrema de fatiga, sensibilidad en los senos, dolores de cabeza, sofocos y mareos. Cada uno de estos síntomas pueden afectar nuestra conducta en la vida diaria, las mujeres a diario libramos una lucha en los días antes de la menstruación y debemos cumplir con nuestras responsabilidades con normalidad, sintiendo miles de cambios en nuestro cuerpo y a la vez tratando de controlar nuestra mente y sin embargo siempre cumplimos y realizamos las actividades con paciencia, debemos aprender a valorar a cada mujer y tratar de comprender el por qué de sus cambios de humor, su irritabilidad o malestar y no juzgarlas por el contrario hacer todo más ameno, evitando malos comentarios y así hacerlas sentir más tranquilas.

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  7. El ciclo menstrual es un proceso natural en el cuerpo de las mujeres desde que tenemos nuestra menarquia y ocurre continuamente cada mes, el cual genera cambios a nivel psicológico y físico, es el proceso por el cual se prepara el útero durante durante el ciclo para que ocurra la implantación de un embrión, si no ocurre la implantación habrá sangrado, es decir la menstruación, la acción de las hormonas cumplen un papel fundamental, especialmente las esteroides ováricas y la progesterona, estas sufren un aumento en su producción lo que conlleva a que las mujeres presenten síntomas negativos del estado de animo como la depresión, irritabilidad, ira, labilidad emocional ansiedad y a la vez algunas manifestaciones físicas como distención abdominal y sensación extrema de fatiga, sensibilidad en los senos, dolores de cabeza, sofocos y mareos. Cada uno de estos síntomas puede afectar nuestra conducta en la vida diaria, las mujeres a diario libramos una lucha en los días antes de la menstruación y debemos cumplir con nuestras responsabilidades con normalidad, sintiendo múltiples cambios en nuestro cuerpo y a la vez tratando de controlar nuestra mente y sin embrago siempre cumplimos y realizamos las actividades con paciencia, teniendo en cuenta todos los factores alterados en las mujeres antes, durante y después de la menstruación, debemos aprender a valorar a cada mujer y tratar de comprender el por qué de sus cambios de humor, su irritabilidad o malestar y no juzgar, por el contrario hacer todo un poco mas ameno, evitando malos comentarios y así hacerlas sentir un pco mas tranquilas

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  8. Es importante reconocer el TDPM como una patología existente y que esta afectando a millones de mujeres no solo psiquicamente sino tambien fisicamente hasta el punto de afectar la calidad de vida de muchas mujeres, por esto es importante no normalizarlo como la tipica excusa de «esta en sus días». Adicional a esto es clave realizar mas investigaciones sobre este tema para informar mucho mas a las personas y buscar una solución a este trastorno.

    La investigación sobre el TDPM es muy importante ya que se puede estudiar mucho mas a fondo sobre las hormonas y neurotransmisores que intervienen en los desencadenantes de cada uno de los sintomas tanto fisicos como psiquicos que estan presentan las mujeres y como se pueden mitigar dichos sintomas.

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