La semana santa hace parte de un conjunto de prácticas y creencias de la comunidad católica de todo el mundo. En Colombia y Latinoamérica se desarrollan actividades religiosas de diversa índole enfocadas a la consolidación de la fe en la comunidad católica. En el mundo encontramos diferentes religiones con sistemas de prácticas y creencias asociadas a figuras humanas o no humanas como parte del culto que los representa. A su vez, encontramos la espiritualidad como una expresión religiosa o no religiosa de una conexión con un figura en específico, un significado o propósito de vida o una necesidad de paz y confort interior. Nuestro sistema nervioso es el encargado de la construcción interior del mundo que conocemos y las relaciones que generamos a diario, así como de nuestras creencias religiosas y espiritualidad.
Para hablar de neurobiología y religiosidad/espiritualidad, Rim y colaboradores revisaron un conjunto de artículos que nos muestran las regiones de nuestro cerebro que se activan de forma diferencial cuando se evalúan personas practicantes en comparación con no practicantes. Regiones y redes como el sistema límbico, corteza orbito frontal, corteza temporal, parietal y occipital, así como la red neuronal por defecto son parte de los cambios neurobiológicos que la religiosidad/espiritualidad produce en nuestro cerebro. La producción de dopamina y la estimulación de nuestro sistema de recompensa hace parte de los efectos descritos en situaciones como la oración en practicantes. Las conexiones que se han descrito en personas practicantes pueden aumentar el tamaño de la corteza en diferentes regiones del cerebro y generar una reserva cognitiva asociada a la neuroplasticidad relacionada con la creencia de una religión y/o la práctica espiritual frecuente y consciente.
De manera interesante, el articulo aborda la relación entre la religiosidad/espiritualidad y algunos alteraciones del sistema nervioso. Las personas que logran desarrollar una práctica consciente de la religiosidad/espiritualidad tienen más herramientas para afrontar eventos estresantes y menor probabilidad de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión y psicosis. La conectividad descrita logra evidenciar una mayor resiliencia para afrontar situaciones adversas y una reserva cognitiva que puede generar diferencias en personas con una alta probabilidad de padecer estos trastornos. Por último, se describe que la religiosidad/espiritualidad puede ayudar a regular las emociones, mejorar la representación propia, activar el sistema de neuro-realimentación para evitar los conflictos cognitivos que puedan llevar a alteraciones del sistema nervioso.
Rim JI, Ojeda JC, Svob C, Kayser J, Drews E, Kim Y, Tenke CE, Skipper J, Weissman MM. Current Understanding of Religion, Spirituality, and Their Neurobiological Correlates. Harv Rev Psychiatry. 2019 Sep/Oct;27(5):303-316.
Foto por Jonas Ferlin en Pexels.com

Excelente artículo, expresa muy claro la relación entre la neurobiología y la espiritualidad.
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