Los estresores negativos a los que estamos expuestos en el ambiente afectan también nuestro material genético, lo que pueden llevar al desarrollo de enfermedad mental.
La epigenética se refiere a las interacciones de los genes con el ambiente. Para empezar a entender los trastornos psiquiátricos desde el punto de vista genético se debe conocer el papel de los genes en el desarrollo del sistema nervioso central. Los genes estructurales producen proteínas funcionales y los genes reguladores tienen la misión de controlar la activación de estos genes. Los mecanismos de transcripción y traducción de la información genética contenidos en el ADN son imprescindibles para la síntesis de las proteínas y esta actividad está regulada por factores del medio ambiente. El sistema nervioso experimenta la influencia de los factores ambientales intrauterinos y perinatales para incorporar después las experiencias posnatales de los primeros años de desarrollo. Los cambios en el medio exterior se traducen en cambios en el medio interno.
La esquizofrenia es un trastorno del neurodesarrollo donde hay perturbación de los mecanismos epigenéticos que regulan el desarrollo de las neuronas y los oligodendrocitos (célula que forma una capa que reviste y protege las células nerviosas llamada vaina de mielina). Se ha descrito que alteraciones en la proteína reelina, una proteína de la matriz extracelular producida por neuronas gabaérgicas (neuronas capaces de inhibir a otras neuronas) puede estar regulada por mecanismos epigenéticos en estos pacientes. Esta proteína tiene una importante función en la migración neuronal y la función cognitiva y se ha descrito que las alteraciones en la formación de las redes neuronales y la disfunción de algunas neuronas tienen un papel fundamental en la generación de la esquizofrenia.
En la depresión hay otros mecanismos igual de complejos que se relacionan con la epigenética y el estrés. En estos pacientes se observan cambios moleculares en el hipocampo, el núcleo accumbens y la corteza prefrontal (partes de nuestro cerebro que se conectan entre sí). En investigaciones en modelos animales, que han sido validadas en seres humanos, se observan cambios en las proteínas que rodean el material genético conocidas como histonas, que se traducen en una disminución del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF del inglés Brain-Derived Neurotrophic Factor). Estos cambios se han visto alterando la producción del BDNF por el efecto prolongado que genera la exposición a un individuo al estrés, generando cambios en las histonas y su repercusión en la información genética que permite la producción del BDNF.
Algunos de los factores capaces de generar cambios epigenéticos están relacionados con problemas durante el embarazo y en el momento del parto que puedan afectar el cerebro del recién nacido, infecciones y problemas médicos no atendidos oportunamente, el maltrato físico y psicológico, entre otros. Estos eventos requieren una respuesta adecuada que en muchos casos no afecta al individuo, pero cuando hay factores genéticos y ambientales persistentes van a generar cambios epigenéticos asociados al desarrollo de la enfermedad mental grave. Si no hay comprensión de esta interacción entre la enfermedad mental y el medio ambiente se pueden repetir los mismos patrones que lleven no solo al aumento sino a la cronificación de la enfermedad. Si la gente sabe cuál es el daño que ocasionan estas conductas podría tomar otras decisiones que mejoren la salud mental de los niños, adolescentes y adultos.
Referencia:
Mardomingo MJ. Epigenética y trastornos psiquiátricos. PEDIATRÍA INTEGRAL. 2015, XIX (8):524-531.

Excelente, y ¡ La mejor profe !
Me gustaMe gusta