El lado blanco del cerebro: la clave de la velocidad mental

La mielina es una especialización de membrana de alta complejidad bioquímica que envuelve segmentos axonales y favorece la conducción rápida y eficiente del potencial de acción. Su composición es predominantemente lipídica, con una fracción proteica menor, pero funcionalmente crítica para la compactación, estabilidad y mantenimiento de la vaina mielínica (1). La organización de los axones mielinizados en dominios (nodo, paranodo y yuxtaparanodo) permite la adecuada distribución de canales iónicos y el acoplamiento axoglial, condiciones indispensables para la conducción saltatoria.

La sustancia blanca del sistema nervioso central está constituida principalmente por haces de axones mielinizados que conectan regiones corticales y subcorticales distantes, sustentando la integración de funciones sensoriales, motoras y cognitivas (2,5). Desde una perspectiva funcional, su integridad microestructural es esencial para la sincronización temporal entre redes neuronales, por lo que las alteraciones en la conectividad de sustancia blanca pueden traducirse en déficits de procesamiento, coordinación y rendimiento cognitivo (3,4).

El desarrollo de la sustancia blanca es prolongado y heterocrónico. Inicia en etapas prenatales, se acelera durante la infancia y continúa con procesos de maduración y refinamiento durante la adolescencia y la adultez temprana (2,5). Esta trayectoria se ha relacionado con la consolidación progresiva de funciones ejecutivas, incluyendo control inhibitorio, memoria de trabajo y flexibilidad cognitiva (5). En consecuencia, la maduración estructural de la sustancia blanca constituye un sustrato neurobiológico relevante para comprender la evolución del juicio, la planificación y la toma de decisiones a lo largo del neurodesarrollo (2,5).

Además, la mielina no debe entenderse como una estructura completamente estática. La evidencia actual sugiere que la microestructura de la sustancia blanca puede modificarse en relación con el desarrollo, el aprendizaje y la experiencia, lo que amplía el concepto clásico de plasticidad cerebral más allá de la sinapsis y la sustancia gris (2,3,5).

Cuando la mielina se lesiona o se pierde, la propagación del impulso nervioso se vuelve ineficiente y aparecen manifestaciones neurológicas de diversa índole. En este contexto, la esclerosis múltiple representa la enfermedad inflamatoria desmielinizante más frecuente del sistema nervioso central (6). De manera similar, los trastornos del espectro de neuromielitis óptica cursan con inflamación y desmielinización, con predilección por nervios ópticos y médula espinal, y una fisiopatología estrechamente vinculada a anticuerpos anti-AQP4 en una proporción importante de pacientes (7,8). Por su parte, las leucodistrofias comprenden un grupo heterogéneo de enfermedades genéticas que afectan predominantemente la sustancia blanca y cuya caracterización diagnóstica y terapéutica ha avanzado de forma notable gracias a la neuroimagen y la genómica (9).

En paralelo, el envejecimiento y la enfermedad neurodegenerativa se asocian con deterioro progresivo de la sustancia blanca, incluyendo reducción de la integridad microestructural e incremento de lesiones de sustancia blanca, cambios relacionados con declive cognitivo y discapacidad neurológica (4,10,11). En psiquiatría, los estudios de difusión han documentado alteraciones de conectividad estructural en esquizofrenia y trastornos del ánimo, lo que refuerza la hipótesis de que la disfunción de redes y de su soporte microestructural contribuye a la fisiopatología de estos trastornos (12,13).

Las técnicas de neuroimagen por difusión han sido fundamentales para este campo, al permitir inferir la organización de tractos y estimar métricas de integridad microestructural in vivo (3,14). Si bien estas métricas son indirectas y requieren una interpretación cuidadosa, han abierto una vía robusta para estudiar desarrollo, envejecimiento y enfermedad de la sustancia blanca (2-5,10,11,14). En conjunto, la evidencia actual posiciona a la mielina y a la sustancia blanca como componentes dinámicos de la fisiología cerebral, con implicaciones centrales para la sincronización neural, la cognición y el diseño de estrategias terapéuticas de reparación y neuroprotección (1,6,9,10).


Referencias

  1. Kister A, Kister I. Overview of myelin, major myelin lipids, and myelin-associated proteins. Front Chem. 2023;10:1041961. doi:10.3389/fchem.2022.1041961.
  2. Lebel C, Deoni S. The development of brain white matter microstructure. Neuroimage. 2018;182:207-18. doi:10.1016/j.neuroimage.2017.12.097.
  3. Safri AA, Rahman NRA, Ibrahim N, et al. Diffusion tensor imaging pipeline measures of cerebral white matter integrity: An overview of recent advances and prospects. World J Clin Cases. 2022;10(24):8450-65. doi:10.12998/wjcc.v10.i24.8450.
  4. Peter C, et al. White Matter Abnormalities and Cognition in Aging and Alzheimer Disease. JAMA Neurol. 2025;82(6):620-31. (verificar paginación exacta según versión final).
  5. Goddings AL, Rae CL, et al. Development of white matter microstructure and executive functions during childhood and adolescence: a review of diffusion MRI studies. Neurosci Biobehav Rev. 2021;131:394-409.
  6. Kuhlmann T, et al. Multiple sclerosis: 2023 update. J Neurol. 2023;270(7):3348-88. doi:10.1007/s00415-023-11634-0.
  7. Mireles-Ramírez MA, et al. Neuromyelitis optica spectrum disorder: pathophysiological and clinical characteristics. Rev Neurol (Paris). 2024;180(3):235-46. (verificar datos bibliográficos exactos según PubMed).
  8. Shumway CL, et al. Neuromyelitis Optica Spectrum Disorder (NMOSD). In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2024.
  9. Ceravolo G, et al. Update on leukodystrophies and developing trials. J Neurol. 2024;271(1):16-33. doi:10.1007/s00415-023-11996-5.
  10. Groh J, et al. White matter aging and its impact on brain function. Neuron. 2025;113(1):[páginas según edición final].
  11. Li TR, et al. Association of white matter hyperintensities with cognitive and neurodegenerative markers in Alzheimer disease. Front Aging Neurosci. 2024;16:1412735. doi:10.3389/fnagi.2024.1412735.
  12. Carreira Figueiredo I, et al. White-matter free-water diffusion MRI in schizophrenia: a systematic review and meta-analysis. Neuropsychopharmacology. 2022;47(7):1264-72. doi:10.1038/s41386-022-01272-x.
  13. Al-Sharif NB, Zavaliangos-Petropulu A, Narr KL. A review of diffusion MRI in mood disorders: mechanisms and predictors of treatment response. Neuropsychopharmacology. 2024;50(1):211-29. doi:10.1038/s41386-024-01894-3.
  14. Ranzenberger LR, Snyder T. Diffusion Tensor Imaging. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2023.

Publicado por emilse0607

Medica Cirujana de la Universidad de Antioquia Magister Ciencias Básicas Biomédicas con énfasis en Neurociencias - Universidad de Antioquia

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