Los micro y nanoplásticos son partículas de un tamaño menor a 5 milímetros, estos aparecen por actividades humanas y procesos naturales como: la descomposición física por la exposición al calor o a la luz solar de botellas, bolsas y empaques; por desgaste de fibras sintéticas como el poliéster o el nilón, el desgaste de neumáticos y principalmente por la mala gestión de los residuos. Estos micro y nanoplásticos quedan en el ambiente, contaminando fuentes hídricas, el aire y también los alimentos.
Hasta hace relativamente poco se han descubierto partículas de estos micro y nanoplásticos en sangre y se ha observado su capacidad de atravesar barreras celulares e invadir varios órganos, aunque aún se desconocen muchos efectos en la salud debido a que es una preocupación reciente en la comunidad científica. Se ha detectado que los micro y nanoplásticos han logrado atravesar la barrera hematoencefálica lo que vuelve este tema aun mas preocupante ya que esta barrera es la que protege al cerebro de toxinas y patógenos evitando daños al sistema nervioso.
En los últimos años se han realizado estudios para observar los efectos neurotóxicos de los micro y nanoplásticos, entre estos: se han encontrado que en nematodos hay una toxicidad excitatoria en el comportamiento locomotor y daño a neuronas colinérgicas y GABAnergicas; en algunos peces se observaron cambios en su comportamiento y una considerable pérdida de masa cerebral. En ratones que fueron expuestos a residuos de poliestireno se notó que su capacidad de aprendizaje y de memoria se veía disminuida, y también se observó que estos micro y nanoplásticos se alojaban principalmente en el hipocampo lo que podría explicar el daño en la memoria de los ratones expuestos.
Debido a la limitada información sobre el impacto de los micro y nanoplásticos en el sistema nervioso humano, esta problemática se puede abordar desde un enfoque preventivo hacia la exposición directa en nuestras casas, teniendo en cuenta que la ingestión es la principal vía de ingreso de estas partículas se recomienda limitar el uso de productos plásticos al momento de cocinar (tablas de picar, espátulas, bolsas, etc.) o reemplazarlos por otros materiales que no generen residuos como el titanio, el vidrio, la cerámica o productos hechos con madera.
Conoce más del autor: Dayhan Francisco González López. Estudiante de Microbiología y Bioanálisis de la Universidad de Antioquía.
Bibliografía
Lee CW, Hsu LF, Wu IL, et al. Exposure to polystyrene microplastics impairs hippocampus-dependent learning and memory in mice. Journal of Hazardous Materials. 2022;430. doi:10.1016/j.jhazmat.2022.128431
Mariano S, Tacconi S, Fidaleo M, Rossi M, Dini L. Micro and Nanoplastics Identification: Classic Methods and Innovative Detection Techniques. Frontiers in Toxicology. 2021;3. doi:10.3389/FTOX.2021.636640/FULL
Prüst M, Meijer J, Westerink RHS. The plastic brain: Neurotoxicity of micro- And nanoplastics. Particle and Fibre Toxicology. 2020;17(1). doi:10.1186/S12989-020-00358-Y
Imagen tomada de: Prostock-Studio. (s/f). Choose reusable. Plastic trash ready to eat in plate for lunch, white. iStock. Recuperado el 31 de marzo de 2024, de https://www.istockphoto.com/es/foto/basura-de-pl%C3%A1stico-lista-para-comer-en-plato-para-el-almuerzo-fondo-blanco-gm1202704820-345395787
