Al adentrarnos en la vasta y compleja red de creencias humanas, encontramos que la espiritualidad y la religiosidad ocupan un lugar central en la vida de muchas personas alrededor del mundo. Más del 80% de la población global se identifica como religiosa, y aún más se consideran espirituales, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es el fundamento neural de estas experiencias tan profundamente humanas? Un estudio reciente ha dado un paso significativo hacia la respuesta de esta inquietante pregunta, revelando que nuestras inclinaciones hacia la espiritualidad y la religiosidad podrían estar arraigadas en una red cerebral específica centrada alrededor del área gris periacueductal.
Un estudio revolucionario realizado por Ferguson y colaboradores ha desentrañado parte de este misterio, revelando una conexión sorprendente entre lesiones cerebrales específicas y cambios en la percepción espiritual y religiosa de los pacientes. Utilizando un enfoque novedoso denominado «mapeo de redes de lesiones», los investigadores examinaron cómo las lesiones en diversas ubicaciones cerebrales se correlacionaban con alteraciones en la espiritualidad y la religiosidad. Los resultados indicaron que estas experiencias profundamente humanas están vinculadas a un circuito cerebral específico centrado en la sustancia gris periacueductal, una región en el tronco del encéfalo previamente implicada en el control del dolor, la modulación del miedo y el comportamiento altruista.

Lo más revelador de este estudio es la implicación de que la espiritualidad y la religiosidad comparten una base neuronal común con otros comportamientos humanos fundamentales. Este descubrimiento no solo amplía nuestro entendimiento sobre cómo el cerebro humano procesa y experimenta lo trascendental, sino que también sugiere nuevas vías para explorar el tratamiento de condiciones psicológicas y neurológicas a través de la comprensión de este circuito espiritual. Por ejemplo, el estudio encontró que las lesiones que incrementan la religiosidad o la espiritualidad se superponen con áreas del cerebro implicadas en delirios y el síndrome del miembro fantasma, lo que podría indicar estrategias terapéuticas novedosas para estos trastornos basadas en la estimulación o inhibición de regiones específicas del cerebro.
Los hallazgos de Ferguson et al. no solo abren una ventana a la comprensión de las raíces neuronales de nuestras creencias más profundas, sino que también destacan el increíble entrelazado de la espiritualidad con la estructura y función cerebral. A medida que avanzamos, este conocimiento podría desbloquear nuevos enfoques para fomentar el bienestar emocional y espiritual, reafirmando el poder de la fe y la creencia en la salud humana y la recuperación.
Bibliografía
Ferguson MA, Schaper FLWVJ, Cohen A, Siddiqi SS, Merrill SM, Nielsen JA, et al. A neural circuit for spirituality and religiosity derived from patients with brain lesions. Biol Psychiatry. 2022 Feb 15;91(4):380-88.

Muy interesante el enfoque neurocientífico sobre la espiritualidad. Me llamó especialmente la atención el rol de la sustancia gris periacueductal y cómo las lesiones en esa zona pueden modificar la experiencia espiritual. Este tipo de estudios abre un campo fascinante para entender cómo el cerebro construye vivencias que muchas veces consideramos trascendentales. Sin duda, una lectura que invita a seguir investigando la relación entre neurobiología y conciencia.
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