Activar al vago

La palabra «Vago», por su origen etimológico, hace referencia a lo errante, sin rumbo, que deambula. En un momento de la historia, quizás por coincidencia con la revolución industrial, adquirió características peyorativas. Acá, algunos ejemplos notables de errantes:

Uno de los vagos más famosos en la historia de occidente fue Diógenes. En un día de vagancia despachó a Alejandro Magno, quien fuera el ser humano más poderoso de la tierra -políticamente hablando-, dado que le estaba tapando el sol. Pudo pedir cualquier cosa porque se la habían prometido, lo que fuera. El vago solo pidió quedarse solo.

De otro vago se dice que caminó o vagó 40 días en un desierto.

Fernando González se fue caminando desde Envigado hasta el Chocó. Un viaje de cientos de kilómetros y cavilaciones, a pie. Escribió en medio de su vagabundería: “En mis ensueños de la montaña atrapé esta verdad: el ocio es la piedra de toque de las almas. La ociosidad es la madre de todos los vicios, es decir, de todos los inventos y de todas las cosas agradables”.

El plancton se llama así porque significa errante también, porque son microorganismos que se mueven con las corrientes de agua. Vagan.

No creo que todo tiempo pasado fuese mejor. Antes había más miseria, enfermedades más fuertes, se trabajaron 16 horas cuando Inglaterra gobernaba al mundo y seguramente la humanidad ha soportado tiempos peores. Pero tampoco estamos bien. Es una época de estrés y hay mucha tristeza andando. Hay un ritmo vertiginoso que nos mete en una espiral que no sabemos hacia dónde nos lleva. A ningún lado, diría un vago nadaísta.

En medio de tanta tristeza y desasosiego, quizás caiga bien parar, RESPIRAR y activar al Vago. En este caso, es ese nervio que hace funcionar bien las partes del cuerpo que no podemos controlar a voluntad. Bueno, es que la mayoría de cosas no las podemos controlar a decir verdad, pero creemos que sí.

Hablando de funciones del vago, director de la sinfonía de nuestra fisiología:

  • No puedes controlar las pulsaciones, el vago sí.
  • No puedes controlar el movimiento de tus venas y arterias, el vago sí.
  • No puedes controlar el ritmo de tu corazón, el vago sí.

Controla tantas funciones el vago que de allí su nombre, hace referencia a quien deambula por todo el cuerpo. Tu corazón latirá, en promedio, una 100 mil veces hoy y respirarás unas 23 mil. En cada minuto, tu sangre recorrerá tu cuerpo unas 3 veces. La microbiota de tu intestino te ayudará a captar gran parte de los alimentos. Por esto y por mucho más, cuando el vago no funciona apropiadamente, tu cuerpo enfermará: tiroides, depresión, ansiedad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, estreñimiento, etc.

Quizás nuestra oposición ante la obsesiva producción esté entre la vagancia y el ocio. El vago se puede activar. Es más sencillo de lo que creemos, basta con aprender a respirar. La consecuencia de su activación nos lleva a mayor bienestar y más «consciencia».

Conoce mas del autor: David Velasquez. Biólogo y magíster en filosofía de la ciencia de la Universidad de Antioquia, doctor en ‘Complejidad del viviente’ de la Sorbonne Universités.

Bibliografia

Habib, Navaz . Activar el nervio vago. Cómo favorecer la capacidad natural del cuerpo para curarse. Ed Urano. Madrid. 2019

Bercik P, Park AJ, Sinclair D, et al. The anxiolytic effect of Bifidobacterium longum NCC3001 involves vagal pathways for gut-brain communication. Neurogastroenterol Motil. 2011;23(12):1132-1139. doi:10.1111/j.1365-2982.2011.01796.x

Johnson RL, Wilson CG. A review of vagus nerve stimulation as a therapeutic intervention. J Inflamm Res. 2018 May 16;11:203-213. doi: 10.2147/JIR.S163248.

Publicado por David.

Académico, pregunto.

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