¿Por qué soñamos lo que soñamos?

El sueño es un estado reversible del organismo en el que se produce un patrón específico de actividad eléctrica cerebral, se caracteriza por incluir imágenes, pensamientos, emociones, sensaciones, habla aparente y actividad motora. Durante el sueño el cerebro atraviesa diferentes etapas que se repiten en ciclos a lo largo de la noche. Estas etapas se conocen como movimientos oculares rápidos (REM, por sus siglas en inglés «rapid eye movements») y el sueño de ondas lentas o no REM (NREM). Durante el sueño NREM, el cuerpo experimenta una relajación muscular generalizada y la actividad cerebral está asociada con la restauración física y el descanso. Por otro lado, el sueño REM se caracteriza por una actividad cerebral rápida generando movimientos rápidos de los ojos, siendo esta similar a la actividad durante la vigilia, por lo que la mayoría de sueños vívidos ocurren en esta fase [1].

Durante el sueño REM, se produce una serie de cambios en la actividad neuronal que genera un aumento de la actividad neuronal en ciertas regiones del cerebro, entre las principales se encuentran el hipocampo, la amígdala y la corteza visual, mientras que otras estructuras, como la corteza prefrontal dorsolateral, la corteza parietal inferior y la corteza cingulada posterior, se encuentran “desactivadas” [2]. La activación de estas áreas se encuentran asociadas a procesos fundamentales como la memoria, la percepción visual y la regulación emocional. Mientras que se observa una disminución de la actividad en regiones relacionadas con la atención ejecutiva, la memoria de trabajo y la reflexividad, que podría explicar la ausencia durante los sueños de la conciencia de que se está soñando y de la capacidad de razonar, así como la rapidez con la que los detalles del sueño se olvidan salvo que se haga el esfuerzo consciente de tratar de recordarlos.

Los sueños pueden variar en cada persona y pueden llegar a ser excesivamente intensos o emotivos hasta muy fugaces, confusos o incluso aburridos. Algunos llegan a tener una narrativa clara, mientras que otros parecen no tener ningún sentido. A pesar de entender que pasa en el cerebro cuando ocurre un sueño, alguna vez te has puesto a pensar ¿por qué soñamos lo que soñamos? Es cierto que ¿solo soñamos con experiencias que hemos vivido? O ¿los sueños no guardan ninguna conexión con nuestras vidas y simplemente son imágenes sin relación alguna? Estas preguntas han sido planteadas por psiquiatras, científicos y muchos otros profesionales, pero hasta ahora no se ha encontrado una respuesta exacta para ninguna de ellas, por lo que ha sido un objeto de estudio y debate en el campo de la psicología y la neurociencia durante mucho tiempo. Como resultado, han surgido diversas hipótesis que intentan darle claridad al tema.

Algunas de las teorías más destacadas fue planteada por Sigmund Freud, el cual a través de su libro “La interpretación de los sueños” postuló que los sueños son manifestaciones simbólicas de deseos y conflictos reprimidos, y que a través de su interpretación se podía acceder a aspectos ocultos de la mente, por lo que soñar ayuda a procesar los recuerdos y comprender mejor las emociones, proporcionando también una forma de expresar lo que queremos [3].

Por otro lado, la teoría de la activación-síntesis propuesta por J. Allan Hobson y Robert McCarley, se enfoca en que los sueños no son deseos del inconsciente, sino que son generados por la actividad automática y aleatoria de las neuronas en el tronco cerebral, por lo que el cerebro intenta dar sentido a esta actividad caótica y construye una narrativa coherente [4].

Por otra parte, Antti Revonsuo planteó la teoría de la simulación mental, la cual explica que la función biológica de los sueños es simular eventos amenazantes, siendo esta una forma segura en la que el cerebro practica y simula situaciones de la vida real. Según esta teoría, los sueños pueden servir como un espacio de entrenamiento para enfrentar desafíos y explorar diferentes escenarios sin las consecuencias reales.

Si bien estas teorías son solo algunas de las muchas que se han propuesto, existen aún más perspectivas y enfoques en el estudio de los sueños. A pesar de esto, no ha surgido un único consenso que genere una respuesta sobre el significado de los sueños, por lo que en lugar de asumir que solo una es correcta, en última instancia, es el individuo quien decide qué sentido y relevancia darles, ya que la interpretación de los sueños se convierte en una experiencia subjetiva y única para cada persona.

Conoce más de la autora: Tatiana Pemberthy. Estudiante de biotecnología de la Institución Universitaria Colegio Mayor de Antioquia.

Bibliografía:

  1. Falup-Pecurariu C, Diaconu Ș, Țînț D, Falup-Pecurariu O. Neurobiology of sleep (Review). Exp Ther Med. 2021;21(3):272. doi:10.3892/etm.2021.9703
  2. Holzinger B, Mayer L. Lucid Dreaming Brain Network Based on Tholey’s 7 Klartraum Criteria. Front Psychol. 2020;11:1885. Published 2020 Jul 29. doi:10.3389/fpsyg.2020.01885
  3. Zhang W and Guo B (2018) Freud’s Dream Interpretation: A Different Perspective Based on the Self-Organization Theory of Dreaming. Front. Psychol. 9:1553. doi: 10.3389/fpsyg.2018.01553
  4. Naujoël. Fisiología y función de los sueños [Internet]. Psikipedia. Disponible en: https://psikipedia.com/libro/fisiologica/fisiologia-y-funcion-de-los-sueno.
  5. Foto tomada de freepik.es

Un comentario en “¿Por qué soñamos lo que soñamos?

  1. Desde el punto de vista neurologico, es muy interesante como el cerebro incluso teniendo diferentes partes que muchos consideran trabajan por separado, estas en realidad se unifican y logran ciertas funciones que aparentemente no son tan complejas como los sueños, pero lo hacen todas juntas, complementándose.

    Los sueños son una de las cosas a las que siempre les hemos buscado una respuesta lógica y si bien no se sabe con certeza su origen, eso solo demuestra que es algo mas complicado y elaborado que solo un recuento final de lo visto y vivido en el día como muchos creemos.

    Me gusta esta lectura ya que es corta y concisa, da buena información pero mas importante, mantiene la curiosidad, curiosidad de conocer mejor al ser humano y por consiguiente a nosotros mismos, de saber no solo desde un punto de vista filosófico porque soñamos lo que soñamos, si no también de entender desde el cerebro todo el proceso llevado a cabo detrás de un sueño.

    Esta lectura personalmente me hizo cuestionarme ¿cómo el cerebro lleva a cabo una función que sigue siendo tan enigmática para nosotros, sabiendo que al despertar no lo vamos a recordar en su totalidad?

    Me parece muy interesante como el cerebro sigue siendo algo que no se ha logrado descubrir al 100% y creo que esto alimenta la necesidad de buscar respuestas y la curiosidad que nunca deberíamos perder.

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