En algunas ocasiones, las imágenes o palabras asociadas a situaciones negativas que se recuerdan persistentemente pueden afectar la salud mental y física (1). Esto es considerado como rumiación, dar vueltas a un pensamiento, idea o problema de manera inconsciente y repetitiva (2). Esta surge durante la adolescencia y puede parcialmente explicar el estrés y la depresión observada durante dicho periodo de desarrollo (3).
Según un estudio de la Universidad Estatal de Oregón (4), las imágenes son una distracción más eficaz para los adolescentes que experimentan rumiación negativa que los pensamientos verbales. El estudio pretendía determinar qué forma de rumiación negativa (imagen o verbal) provocaba un mayor descenso del afecto, o estado de ánimo general, de los adolescentes participantes; y también qué forma de pensamiento era más eficaz para distraerles y ayudarles a salir de ese estado de ánimo negativo. Los 145 participantes, de entre 13 y 17 años, eran jóvenes de una zona rural de Inglaterra, principalmente fueron mujeres (62%), el 39% de los participantes experimentaban síntomas de depresión; fueron divididos en grupos y se les pidió que rumiaran o se distrajeran utilizando pensamientos verbales o imágenes mentales. El grupo que utilizó imágenes mentales tuvo una mayor mejoría del afecto negativo.
Aún no está clara la explicación de esta eficacia, pero los investigadores plantean la hipótesis de que las imágenes son más envolventes, requieren más esfuerzo y crean una mayor respuesta emocional y distracción. Los participantes practicaron imaginando el aspecto de un limón en diferentes condiciones, mientras los investigadores midieron las respuestas fisiológicas con sensores no invasivos. En el estudio se registró la actividad eléctrica del corazón y la respuesta de conductancia de la piel y se evaluó el estado emocional de los participantes en cuatro momentos distintos del estudio.
En conclusión, los investigadores proponen que las imágenes mentales son más envolventes que los pensamientos verbales y requieren más esfuerzo, por lo que crean una respuesta emocional más fuerte y una mayor distracción. Además, las imágenes mentales iluminan la misma parte del cerebro que se ilumina cuando vemos y experimentamos esas situaciones en la vida real. Los patrones de pensamiento negativo pueden convertirse en hábitos que se refuerzan a sí mismos, por lo tanto, interrumpir estos procesos en una fase temprana del desarrollo puede ayudar a evitar que se conviertan en hábitos arraigados en la edad adulta.
Conoce más de la autora: Julieta Henao. Médica y magister en ciencias básicas biomédicas con énfasis en inmunología de la Universidad de Antioquia y docente de tiempo completo de la Universidad Cooperativa de Colombia.
Bibliografía
1. Gianferante D, Thoma MV, Hanlin L, Chen X, Breines JG, Zoccola PM, Rohleder N. Post-stress rumination predicts HPA axis responses to repeated acute stress. Psychoneuroendocrinology. 2014 Nov;49:244-52. doi: 10.1016/j.psyneuen.2014.07.021.
2. Watkins ER, Roberts H. Reflecting on rumination: Consequences, causes, mechanisms and treatment of rumination. Behav Res Ther. 2020 Apr;127:103573. doi: 10.1016/j.brat.2020.103573.
3. Rood L, Roelofs J, Bögels SM, Nolen-Hoeksema S, Schouten E. The influence of emotion-focused rumination and distraction on depressive symptoms in non-clinical youth: a meta-analytic review. Clin Psychol Rev. 2009 Nov;29(7):607-16. doi: 10.1016/j.cpr.2009.07.001.
Lawrence HR, Siegle GJ, Schwartz-Mette RA. Reimagining rumination? The unique role of mental imagery in adolescents’ affective and physiological response to rumination and distraction. J Affect Disord. 2023 May 15;329:460-469. doi: 10.1016/j.jad.2023.02.066.
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