Todos los seres humanos somos únicos biológicamente hablando, pues poseemos un genoma que no se repite en la población humana, o al menos no en un 100%. Esta es razón por la cual nos podemos identificar como individuos, sin embargo, la identidad individual humana también se relaciona con las propiedades biológicas y el medio ambiente. No obstante, la forma en que inicialmente nos reconocemos el uno al otro depende a menudo de nuestro rostro único, y existe un código cerebral sofisticado generado en el surco temporal (cerebro), para distinguir las identidades faciales.
En este sentido, es común encontrar que las personas nos preguntemos si tenemos un doble idéntico y muchas veces escuchamos la expresión “vi a alguien muy parecido a ti”; pues ya existe evidencia científica que así podría ser. El científico español Manel Esteller y sus colaboradores definen los “Doppelgänger”, palabra de origen alemán que describe el doble de una persona, y han estudiado si las similitudes faciales entre individuos, están asociadas con variantes genéticas compartidas. En su estudio publicado en la revista Cell Reports en el 2022, se usaron tres algoritmos de reconocimiento facial y muestras de saliva de 32 parejas de individuos muy similares físicamente. Se analizó su secuencia de ADN, el perfil epigenético y la composición de microorganismos (microbioma). Los investigadores encontraron que las parejas tenían variaciones similares en su ADN, particularmente el conjunto de genes relacionados en la formación de la boca, la nariz, los ojos, la barbilla y la frente.
También puede haber rasgos similares en la altura y el peso y estos hallazgos se extienden a ciertos rasgos del carácter y comportamiento, como el tabaquismo y la educación. Otro estudio publicado en Human Brain Mapping en el 2017, donde se analizaron más de 3000 conexiones cerebrales posibles, demostró que 36 de estas predicen el comportamiento psicológico y permiten pronosticar una semejanza entre los individuos según su rendimiento cognitivo.
Pero surge la pregunta ¿Por qué se puede dar esta situación? La respuesta es muy sencilla, el ADN de los seres vivos está compuesto por cuatro tipos de nucleótidos conocidos como Adenina, Guanina, Timina y Citosina, con los que se generan secuencias específicas llamadas genes y esos conjuntos de genes llegan a ser tan semejantes entre los seres humanos que alcanzan hasta un 99,8% de similitud. Teniendo en cuenta lo anterior, encontrar un doble en la calle se vuelve muy probable. Científicamente se ha comprobado que sí hay personas que tienen secuencias genéticas idénticas y que por factores ambientales y estilos de vida pueden cambiar sus rasgos físicos y de comportamiento.
Este descubrimiento es importante, ya que, al identificar los dobles biológicos, se podría mejorar el diagnóstico de enfermedades genéticas y la reconstrucción de rostros a partir de ADN desconocido, algo que sería muy útil para la medicina forense y criminalística.
Conoce más de la autora: Lina Barrera. Bióloga, Magíster y Doctora en Biología con énfasis en Genética del Cáncer.
Joshi RS, Rigau M, García-Prieto CA, Castro de Moura M, Piñeyro D, Moran S, Davalos V, Carrión P, Ferrando-Bernal M, Olalde I, Lalueza-Fox C, Navarro A, Fernández-Tena C, Aspandi D, Sukno FM, Binefa X, Valencia A, Esteller M. Look-alike humans identified by facial recognition algorithms show genetic similarities. Cell Rep. 2022 Aug 23;40(8):111257. doi: 10.1016/j.celrep.2022.111257.
Ponsoda V, Martínez K, Pineda-Pardo JA, Abad FJ, Olea J, Román FJ, Barbey AK, Colom R. Structural brain connectivity and cognitive ability differences: A multivariate distance matrix regression analysis. Hum Brain Mapp. 2017 Feb;38(2):803-816. doi: 10.1002/hbm.23419.
Golembiewski K (Agosto 23, 2022). Your Doppelgänger Is Out There and You Probably Share DNA With Them. The New York Times. https://www.nytimes.com/2022/08/23/science/doppelgangers-twins-dna.html

Es increíble pensar que en un mundo con miles de millones de personas, pueda haber alguien que se parezca tanto a ti sin ser tu familiar. Este artículo explica de forma muy interesante cómo la genética puede hacer que existan esos “dobles” y que no sea solo una coincidencia. Me pareció muy curioso cómo usaron desde tecnología de reconocimiento facial hasta análisis del ADN y del microbioma para demostrarlo.
También llama mucho la atención que el parecido no solo es físico, sino que puede extenderse a la personalidad o a ciertos hábitos. Eso demuestra que somos más parecidos entre nosotros de lo que pensamos, incluso con personas totalmente desconocidas.
El artículo explica todo esto de una forma muy clara y con datos que realmente sorprenden, habla de estudios donde usaron desde muestras de saliva hasta tecnología de reconocimiento facial para comprobar que estos parecidos no son casualidad, sino que tienen una base genética real. Incluso encontraron coincidencias en rasgos de personalidad y hábitos pero lo mejor de todo es que no se queda solo como una curiosidad interesante, este tipo de investigaciones pueden ser súper útiles, por ejemplo, para identificar personas en casos forenses o para ayudar a diagnosticar enfermedades genéticas. Es impresionante ver cómo la ciencia puede descubrir cosas que parecen sacadas de una película, y al mismo tiempo darnos herramientas que sirven en la vida real.
Carla Rodríguez
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El tema de los doppelgängers da bastante en qué pensar ya que de por sí nos parecía sorprendente verlo en películas y ahora saber que en la vida real también existen es otra cosa. El estudio explica bien cómo ciertas variantes genéticas, en especial las que afectan la morfología facial, pueden generar similitudes notables entre personas que no comparten ningún parentesco. Aunque todos los humanos compartimos un porcentaje altísimo de ADN, esas pequeñas diferencias pueden marcar diferencias importantes en los rasgos del rostro. También resulta interesante cómo factores epigenéticos, como la metilación del ADN, y elementos como el microbioma, aunque no determinan directamente el parecido físico, sí aportan a lo que nos hace únicos.
Más allá de lo científico, también es un poco inquietante pensar que puede haber alguien en otro lugar con un rostro casi igual al tuyo, sin ninguna relación familiar. Es como si la genética, de forma aleatoria, repitiera patrones que creíamos únicos; y eso no solo genera curiosidad, sino también preguntas sobre identidad, percepción y hasta el papel del entorno en cómo nos vemos. Cabe resaltar que estudios de este tipo pueden abrir muchas puertas de otras áreas como los estudios criminalistas o tratamientos genéticos.
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El artículo me pareció fascinante porque muestra cómo la genética puede explicar fenómenos cotidianos que parecen increíbles, como la existencia de personas idénticas sin ningún parentesco.
Desde el punto de vista biológico, lo más interesante es entender que nuestro aspecto físico está determinado por la combinación de múltiples genes (herencia poligénica). El artículo explica que aunque estas personas no comparten todo su ADN, sí coinciden en ciertas variantes genéticas clave que afectan rasgos visibles como la forma del rostro, color de ojos o tipo de cabello. Esto ocurre por pura probabilidad, como si la naturaleza «repetiera» combinaciones genéticas al azar.
Me sorprendió aprender que existen genes específicos (como MC1R para el pelo rojo o PAX3 para rasgos faciales), que cuando presentan las mismas variantes en personas no relacionadas, pueden producir ese increíble parecido. También es importante destacar que factores ambientales (como la exposición al sol o la edad) modifican ligeramente estas características, lo que explica por qué los «dobles» no son completamente idénticos.
Como futuro médico, este tema me hace reflexionar sobre dos aspectos clave:
El artículo es un excelente ejemplo de cómo la genética básica que estamos aprendiendo se aplica en situaciones reales, y me motiva a seguir estudiando estos mecanismos moleculares que hacen única a cada persona.
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