El sistema inmune y la felicidad

La capacidad de los seres humanos para experimentar emociones tiene una perspectiva evolutiva, además los sentimientos que influyen en nuestro comportamiento se ven reflejados en procesos fisiológicos, metabólicos e inmunológicos. El sistema inmune es una red biológica compleja, conformada por órganos, células y proteínas que trabajan juntos para proteger el organismo de infecciones y de problemas internos como el cáncer.

El estrés y las emociones negativas están íntimamente involucradas en el inicio y la progresión de diferentes enfermedades. Actualmente, las complejas interacciones entre el sistema inmune y el sistema nervioso central están ampliamente estudiadas tanto en enfermedades relacionadas con nuestra salud física (tales como el Cáncer, Diabetes, Artritis, Alzhéimer), como las relacionadas con nuestra salud mental (tales como la Depresión, Ansiedad, Esquizofrenia).

Por ejemplo, hormonas producidas por el estrés, disminuyen la cantidad y función de diferentes células inmunes. Estudios en humanos y en animales muestran que mediadores inmunes influyen en como el cerebro procesa la información y responde a ella, fisiológica y conductualmente. Reflejando así, la posible influencia del sistema inmune sobre los estados emocionales y conductuales.

La salud y la felicidad son los principales objetivos de nuestra vida, por ello, durante años se han realizado diferentes estudios sobre el impacto del estrés en la salud, prestando poca atención al impacto que pueda traer la felicidad. Los estudios sobre la felicidad son relativamente nuevos, sin embargo, han arrojado grandes aportes para la comprensión del bienestar de los seres humanos.

La felicidad es conocida como la experiencia de sentimientos y emociones positivas durante el día (alegría, placer, satisfacción y plenitud) y un estado de bienestar que es la satisfacción general con la vida, estos han sido definidos de manera rigurosa para poder abordar su evolución, fisiología e interacción con nuestra biología (1).

A principios del siglo pasado, varios investigadores analizaron el papel de las infecciones y la respuesta inmune en los trastornos psiquiátricos. Creando así, una creencia popular, o conocimiento natural, incluso entre los médicos, que indicaba que las emociones de una persona influyen en su salud biológica (2). Sin embargo, no se había analizado ninguna evidencia científica hasta ese momento, pero las personas sabían que el estado psicológico era importante para mantener la salud.

El primer estudio de la era moderna enfocado en los efectos de nuestras emociones en el sistema inmune fue publicado en 1974 por Solomon et al., (3), quienes mostraron evidencia experimental en ratones de que algunas formas de estrés reducen la respuesta inmune, favoreciendo el desarrollo temprano de tumores, el aumento de la gravedad de la artritis y generando complicaciones en la esquizofrenia.

Posteriormente, se evaluó la susceptibilidad al desarrollo de enfermedades infecciosas de acuerdo con el estado emocional. Para ello, Cohen et al., (4), evaluaron la tendencia a experimentar emociones de felicidad, placer y relajación vs emociones de ansiedad, depresión y hostilidad en individuos expuestos a virus respiratorios. En donde encontraron que aquellos individuos que experimentan regularmente un estado emocional positivo eran menos propensos a desarrollar resfriado común.

Bower et al., encontraron que mujeres sobrevivientes a cáncer de mama que participaban en un programa denominado “Principios de la felicidad”, en donde llevaban un diario semanal de gratitud y realizaban meditación constante, tenían niveles más altos de bienestar y cambios en la expresión de genes relacionados con inflamación, factores determinantes en el desarrollo de enfermedad cardiaca.

Varios estudios han evidenciado, que las personas más felices tienen los niveles de marcadores de inflamación más bajos (5). Por ejemplo, en pacientes con diabetes tipo 2, está demostrado que aquellos que poseen características psicológicas positivas, tienen un mejor control glucémico, menos complicaciones de la diabetes y menos riesgo de enfermedad cardiovascular, asociándose así con una mejor salud y longevidad. Aunque los mecanismos que explican esta asociación aún no están claras, estos pacientes presentan niveles mas bajos de marcadores inflamatorios.

Actualmente, existe un gran arsenal de evidencia acumulada que describe la relación entre nuestros sentimientos y emociones con el sistema inmunológico. La mayoría de ellos, se han realizado evaluando diferentes condiciones de estrés y/o enfermedad, dejando a un lado los efectos que pueda traer la felicidad en nuestra respuesta inmune y en el desarrollo de enfermedades.

Por supuesto, cuando nos sentimos bien, también es más probable que tengamos mejores hábitos, como hacer ejercicio y comer de forma saludable. Esta más que demostrado que el ejercicio y una buena dieta influyen en tu salud física y mental, y esto se debe en gran medida por cambios en el sistema inmune. En ese sentido, las emociones positivas pueden mejorar la función inmune más allá de los efectos bien establecidos del estrés sobre el desarrollo de enfermedades.

Puede que no sea tan simple como decir que la felicidad mejora nuestro sistema inmune, pero reducir el estrés, tener buenas horas de sueño, realizar ejercicio de forma periódica, incorporar una alimentación saludable a nuestra rutina en compañía de actividades que aumenten nuestra felicidad, gratitud y bienestar general tendrán claramente un impacto positivo en nuestro sistema inmune.

A menudo, hemos escuchado que la risa es la mejor medicina, con la evidencia científica que tenemos en la actualidad, sin miedo podemos afirmar que en ciertas ocasiones esto es realmente cierto.  

Elementos para tener en cuenta

  • La felicidad y otras emociones positivas se están estudiado a nivel científico, sin embargo, a la fecha falta información que explique su fisiología e interacción inmunológica.
  • Las emociones están íntimamente involucradas en el inicio y pronóstico del cáncer, el VIH, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos autoinmunes.
  • Los individuos con emociones positivas poseen biomarcadores inmunitarios que reflejan una mejor configuración de su sistema inmune.
  • Según expertos, el 40% de nuestra felicidad está en nuestras manos, no está determinada por la genética.
  • Según la Dra. Laurie Santos en su curso “La ciencia del bienestar”, recomienda hacer actividades de bondad y gratitud, realizar actividades que te traigan alegría, invertir en experiencias, hacer ejercicio, comer de forma saludable, dormir bien y planificar e implementar las metas como actividades que sin duda aportaran a tu felicidad.

Referencias

1.            van Woudenberg TJ, Bevelander KE, Burk WJ, Buijzen M. The reciprocal effects of physical activity and happiness in adolescents. Int J Behav Nutr Phys Act. 2020 Nov 19;17:147.

2.            Vasile C. Mental health and immunity (Review). Exp Ther Med. 2020 Dec;20(6):211.

3.            Barak Y. The immune system and happiness. Autoimmun Rev. 2006 Oct;5(8):523–7.

4.            Cohen S, Doyle WJ, Turner RB, Alper CM, Skoner DP. Emotional style and susceptibility to the common cold. Psychosom Med. 2003 Aug;65(4):652–7.

5.            Panagi L, Poole L, Hackett RA, Steptoe A. Happiness and Inflammatory Responses to Acute Stress in People With Type 2 Diabetes. Ann Behav Med Publ Soc Behav Med. 2018 Jun 18;53(4):309–20.

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