Se ha evidenciado que la población de América del Norte consumé más alimentos no saludables, dentro de los que se incluyen: comidas rápidas, gaseosas, alimentos con azucares añadidos y grasas saturadas, dejando a un lado los alimentos no procesados, ancestrales, como las frutas, vegetales y todo lo que nos provee la tierra. Se ha observado que los adultos mayores siguen más las recomendaciones del consumo de alimentos saludables que los adultos jóvenes, esto se debe quizás ¿Por qué en la juventud no se consideran que pueden generarse factores de riesgo? O podrá ser por modas de consumo de productos industrializados, como nuevas bebidas azucaradas o licores especiales para impacto en la aceptación social, también podría atribuirse los horarios laborales donde los espacios de alimentación son tan cortos que permite solo la ingesta de alimentos con bajos estándares nutricionales.
A esto, relacionado con los factores sociales, profesionales y económicos, se atribuye el factor que el trastorno depresivo mayor presenta, de manera más frecuente, sus primeros episodios en los adultos jóvenes. Este trastorno ha ido aumentando en la población a lo largo de los años y presentándose cada vez a más temprana edad. En el 2020, Lee y Allen publican un artículo con el propósito de describir la relación entre el consumo de alimentos saludables y no saludables en la población adulto jóven, con una media de 26 años de edad, y observan el efecto por género en esta relación. Los resultados mostraron que en ambos géneros las personas con un nivel alto de educación eran más propensas al consumo de frutas, las mujeres comen más frutas que los hombres y los hombres son más propensos a consumir más comida rápida y bebidas azucaradas. El estudio también demostró que era inversamente proporcional a presentar depresión haber recibido educación superior, estar casado y tener altos ingresos económicos. Se encontró además que aquellos donde el consumo de frutas es más frecuente eran menos propensos a tener depresión. Sin embargo, se evidenció que en las mujeres era más prevalente la depresión que en los hombres, aunque este trastorno era mejor modulado en ellas si comía más de una fruta a la semana.
En el adulto jóven es importante construir un hábito alimenticio adecuado ya que diversos estudios han mostrado que en esa estación de la vida es donde más se gana peso y hay más efectos nocivos en la salud por la dieta que se lleva. Es relevante reconocer que, aunque posiblemente el consumo de alimentos procesados no genera un estado de depresión, si se ha relacionado con ansiedad y obsesión al consumo, en especial con los alimentos azucarados, generando estado de híper-alerta que no son mantenidos en el tiempo. Hace parte de las misiones del personal salud educar más a la población masculina en el consumo de frutas y concientizar a la población general en la necesidad de una alimentación saludable para un cuerpo y mente sana, dejando atrás los estándares de belleza para cumplir con los estándares de salud.
Bibliografía: Lee J, Allen J. Gender differences in healthy and unhealthy food consumption and its relationship with depression in young adulthood. Community Ment Health J. 2021; 57(5):898–909. DOI: 10.1007/s10597-020-00672-x
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