El amor, el sentimiento más común del ser humano, lo hace sentir seguro, disminuye el estrés y la ansiedad. Desde que se nace se está configurado neurológicamente para amar y ser amado, generando proximidad entre otros individuos, no solo para tener pareja y reproducirse, sino para crear grupos sociales e interacciones de la vida cotidiana. El amor es el resultado de varios pasos regulados de la evolución y sustratos neuronales, donde está involucrado el tálamo, la amígdala y la corteza cerebral; con neuropéptidos asociados para dar respuesta a los estímulos. Se han implementado los conocimientos de la neurociencia para comprender el amor y se ha propuesto un estado temprano nominado la atracción, que es el resultado de la activación de las estructuras límbicas del cerebro, las mismas que regulan el miedo y la ansiedad, generando cambios en los neurotransmisores. El segundo estado es de apego, asociado a oxitocina y vasopresina; esto podría explicar porque el amor tiene un efecto en la salud física y mental. El amor representa una experiencia llena de gozo y disfrute, pero por otro lado puede generar sufrimiento y hasta desenlaces fatales.
Primer paso: la atracción .
La atracción, comúnmente llamada como el amor romántico o enamorarse, es independiente de cada ser humano para generar un vínculo o procrear. En nuestro cerebro, el principal núcleo de control del instinto de supervivencia, la amígdala, da respuesta a los miedos y emociones al estar expuesto a estímulos de otros. Al percibir un estímulo, primero es procesado en el tálamo y luego envía un mensaje a la amígdala, la señal es detectada y se inicia una clasificación de buena o mala para enviar una respuesta neurovegetativa y hormonal hacia la corteza. Se inician cambios comportamentales en el ser humano, modulados por la consciencia subjetiva, para saber si debe huir o puede ser complacido, acciones que se operan en conjunto con la ansiedad y el miedo y se asimilan al amor. Este estado mental alterado por estos estímulos se asemeja a fases alternas del trastorno afectivo bipolar donde hay cambios en la conducta, patrones del sueño y alimenticios y alteraciones en el juicio. Esto aumenta los niveles de norepinefrina, dopamina, péptidos opioides y disminuye la serotonina sistémica, siendo esta última característica en pacientes con trastorno obsesivo compulsivo, lo que explica que para atraer la atención del otro se hagan conductas repetitivas. Además, se han reportado niveles más altos de factor de crecimiento nervioso y factor neurotrófico derivado del cerebro, el cual es inducido en mayor medida por las mujeres que generan más ansiedad, siendo ambos factores protectores neuronales del daño inducido por estrés. Este estado no es definitivo y trasciende a un estado mental de calma donde participa la oxitocina y se inicia una fase conocida como apego romántico.
Segundo paso: el apego romántico.
Es el proceso social que mantiene en unión a dos individuos por tiempo indefinido, siendo la oxitocina característica de esta etapa. La oxitocina es el neuropéptido que genera el apego materno-infantil al nacimiento y en acción opuesta regula la vasopresina, ambas producidas en el hipotálamo y liberadas por la hipófisis anterior. Es posible que la oxitocina se inicie a producir en la etapa de atracción y sea la encargada de transformar los nervios y la ansiedad en sensación de placer y bienestar, asociado a la activación del proceso de recompensa regulado por la dopamina. Las regiones del cerebro ricas en receptores de dopamina son activadas por el sistema de recompensa y adicciones a drogas, al igual que es activada por el amor, superponiendo sensaciones similares en ambos casos como euforia, ansiedad, dependencia física y emocional, diferenciando que el amor puede tener una adicción positiva en algunos casos y otros negativa desencadenando anhedonia y melancolía. El estar enamorado ha demostrado aumentar los niveles de sincronización y cognición social.
El amor es un campo intrigante de la ciencia, el cual se ha notado que se beneficia de la aplicación de métodos de neurociencia, generando una comprensión más profunda de la neurobiología del amor y darle un punto más alegre, más lleno de gozo y bienestar para prevenir sufrimiento y desenlaces negativos. Aunque los datos que nos ha dado la neurociencia son limitados, se espera que se siga investigando para aclarar uno de los temas más misteriosos de la naturaleza humana, hasta posiblemente llegar a un punto donde se logren controlar la emoción más innata del ser humano.
Marazziti D, Palermo S, Mucci F. The science of love: State of the art. Adv Exp Med Biol.2021; 1331: 249–54. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34453303/
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El enfoque de texto es muy claro y preciso. Se destaca el proceso de relación entre el hecho humano como tal y la condición que el cerebro genera para responder mediante unas hormonas al hecho de amar…
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Sencillamente fascinante como es que el amor, un sentimiento tan complejo que ha sido catalogado filosóficamente como inefable, pueda ser en gran parte descrito científicamente tanto sus efectos a nivel neuronal y su propósito biológico intrínseco en los seres humanos para poder garantizar una reproducción de la especie.
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