La huella neuronal

La causa de muchas enfermedades que afectan al cerebro no está muy claro aún, pero sabemos que muchos trastornos se deben a un desorden en la activación de genes, proteínas y vías metabólicas, que en conjunto generan alteraciones en el organismo y causan la enfermedad. La importancia de estudios que se enfoquen en este tipo de alteraciones puede permitir identificar las vías y componentes implicados en el desarrollo de la enfermedad en el paciente, esto a su vez permite encontrar las huellas digitales de la enfermedad, es decir marcadores biológicos o biomarcadores para las distintas enfermedades y trastornos.

Un biomarcador es una característica específica de nuestro organismo, como la cantidad de azúcar en la sangre, que puede ser medida y que representa un proceso normal, patológico o que se relaciona con una respuesta a un tratamiento o ante la exposición a algo externo como una dieta. Estos permiten el diagnóstico o la identificación de una enfermedad, el pronóstico o la gravedad de la misma y el seguimiento o evolución en el tiempo del paciente. De igual manera nos permite tener un control de la progresión de un paciente antes y durante un tratamiento.

Para que un biomarcador sea útil debe tener las siguientes características:

  1. Especifico: Para una enfermedad en particular.
  2. Sensible: Fácil de medir.
  3. Predictivo: Importante para el desarrollo de la enfermedad y/o tratamiento de esta.
  4. Sólido: Rápido, simple y económico en el análisis.
  5. Estable: No varia en el tiempo (concentraciones iguales).
  6. No invasivo: Fácil obtención de la muestra.
  7. Relevancia clínica y preclínica: Valido en animales y humanos.

Los biomarcadores del cerebro se clasifican en genéticos, de neuroimagen, clínicos y bioquímicos, esto se debe al tipo de información que proporcionan.

  1. Biomarcadores genéticos: identifican variaciones en el ADN o información genética en las pacientes asociadas con la enfermedad, pero no permiten predecir la edad de aparición de esta.
  2. Biomarcadores de neuroimagen: son el resultado de tecnologías de la imagen que permiten visualizar el interior del cerebro en los pacientes y evaluar el daño y el funcionamiento adecuado del mismo. Estas incluyen la tomografía computarizada por emisión de fotones, la tomografía por emisión de positrones y la resonancia magnética de alta resolución. Todos estos métodos pueden utilizarse como complementos potenciales de datos clínicos.
  3. Biomarcadores clínicos: son sustancias en los fluidos del cuerpo o medidas fisiológicas que permiten la integración de las funciones biológicas como nuestros reflejos, la liberación de hormonas, la presión arterial, entre otros.

Los biomarcadores son como la huella digital de nuestro dedo anular, esta crea un patrón de líneas que sirven para identificar a un individuo en particular, con el análisis de las líneas de su dedo. Es decir, ese patrón es único y nos ayuda a identificarnos en nuestros celulares, los bancos y otros procesos legales. Para el caso de las alteraciones de nuestro cerebro, es importante conocer las huellas que deja nuestro cerebro por medio de los biomarcadores, los cuales pueden ser específicos para cada enfermedad o trastorno que compromete nuestro cerebro. Estas huellas permiten descubrir que posibles enfermedades podemos padecer o podemos estar padeciendo y ayudar a dirigir los esfuerzos para erradicar el agente que lo causa o evitar mayores consecuencias a futuro.

Cruz-Cruz E, Fernández-Rodriguez D, Gómez-Velázquez E. Biomarcadores en enfermedades relacionadas con el sistema nervioso. Revista Electrónica Dr. Zoilo E. Marinello Vidaurreta. 2014; 40 (1).

Gómez-Hernández, Fernando & Sampieri, Aristides III & Carmona-Aparicio, Liliana. (2013). Clasificación de los biomarcadores en las enfermedades del Sistema Nervioso Central. Acta Pediátrica de México. 34. 171-173.

Foto portada. Katherin Vanessa Contreras Ramirez.

Publicado por Katherin Contreras Ramirez

Microbíologa y bioanalista, egresada en la Universidad de Antioquia. Con más de 5 años de experiencia en investigación. Ha trabajado en proyectos para evaluar la respuesta inmune de células NK en pacientes expuestos al VIH, también ha trabajado en la evaluación de polisacáridos en el tratamiento para cáncer, y actualmente se encuentra apoyando los procesos de laboratorio con la Universidad Cooperativa Remington en el laboratorio ciencias de la vida.

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