Los trastornos graves del estado de ánimo posparto son un problema clínico y de salud pública importante, ya que se asocian con altos costos económicos, mayor riesgo de suicidio materno y un impacto potencial en el desarrollo del bebe. Los trastornos del estado de ánimo asociados con el parto se clasifican típicamente en tres grupos principales, que van desde la «melancolía posparto» leve y autolimitada, hasta episodios clínicamente significativos y perjudiciales como depresión posparto y psicosis posparto. Si bien la depresión posparto es común en la población general la psicosis posparto es menos frecuente y afecta 1 a 2 de cada 1000 partos.

El término psicosis posparto se usa tradicionalmente para describir episodios graves de comportamiento desorganizado, lenguaje desorganizado, ideas delirantes y alucinaciones. Si bien puede ocurrir una amplia gama de síntomas psicóticos, los delirios persecutorios y los delirios de referencia pueden ser los más comunes. Existe alguna evidencia que indica que, en comparación con episodios afectivos similares (manía o depresión) no relacionados con el parto, la psicosis posparto se presenta como atípica, las alucinaciones visuales y la perplejidad se informan con mayor frecuencia y menos probable delirios grandiosos. El contenido de estos a menudo se relaciona con el bebé, esto puede conducir a un aumento de las conductas protectoras por parte de la madre o, en algunos casos, al riesgo de negligencia o abuso. Si bien la evidencia sugiere que es más probable que ocurran pensamientos homicidas en la psicosis posparto en comparación con los episodios no psicóticos de trastorno del estado de ánimo posparto, el infanticidio es poco común y ocurre entre el 1 y el 4,5% de todos los casos. Las mujeres que experimentan psicosis posparto también informan con frecuencia pensamientos de autolesión, lo que las coloca en mayor riesgo de suicidio en comparación con las madres con trastornos psiquiátricos que habían comenzado en otros momentos. En el Reino Unido, el suicidio sigue siendo una de las principales causas de muerte materna durante el primer año posparto, lo que destaca aún más la importancia de la prevención y el tratamiento eficaces de estos episodios.
La evidencia indica de una relación fuerte y específica con el trastorno bipolar, lo que sugiere que, en la mayoría de los casos, la psicosis posparto puede ser una manifestación del trastorno bipolar en mujeres vulnerables al desencadenante puerperal. Un metaanálisis reciente estimó que hasta una de cada cinco mujeres con trastorno bipolar se ven afectadas en el posparto por un episodio psicótico o maníaco. La primera depresión que aparece después del parto también puede ser indicativa de una enfermedad bipolar subyacente, en este caso se caracteriza por síntomas atípicos, como la psicosis y las características mixtas del estado de ánimo.
El estado nosológico de la psicosis posparto sigue siendo un tema polémico. Aunque algunos lo proponen como un trastorno distinto, la opinión predominante es que el parto suele actuar como un potente desencadenante de los trastornos del estado de ánimo establecidos. Actualmente, no existe una definición universalmente aceptada de psicosis posparto. En algunos casos, el concepto se limita estrictamente a los trastornos del estado de ánimo con características psicóticas, mientras que en otros, se amplía para incluir la aparición menos común de manía sin psicosis que se inicia después del parto. No obstante, aunque los límites de esta definición siguen siendo inciertos, el núcleo del concepto es claro.
Si bien el parto parece ser un potente desencadenante de trastornos graves del estado de ánimo, no se conocen bien los mecanismos precisos por los que se produce la psicosis posparto. Los hallazgos hasta la fecha han implicado que factores neurobiológicos, como las hormonas, la desregulación inmunológica, la alteración del ritmo circadiano y la genética, son importantes en la patogenia de este trastorno. Después del tratamiento, la recuperación de un episodio inicial de psicosis posparto es bueno en la mayoría de las mujeres. Sin embargo, de las mujeres afectadas que llegan a tener más hijos, más del 50% tienen riesgo de recurrencia de un episodio perinatal del estado de ánimo. Los estudios sobre el riesgo de recurrencia posparto entre mujeres con antecedentes de trastorno bipolar y psicosis posparto son limitados.
La investigación adicional en esta área brindaría la oportunidad de comprender la fisiopatología no solo de las enfermedades psiquiátricas posparto, sino también de los trastornos psiquiátricos de manera más amplia. Idealmente, trabajar en torno a la etiología de los trastornos del estado de ánimo posparto garantizará que estos episodios puedan, con el tiempo, identificarse y clasificarse con mayor precisión, mejorando nuestra capacidad para identificar casos relevantes para futuras investigaciones.
Referencia
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