Hoy en el Día Mundial del Alzheimer, que mejor forma de conmemorar la lucha contra esta enfermedad que explicando las bases biológicas que la generan.
La enfermedad de Alzheimer es una patología que se caracteriza por una muerte progresiva de las neuronas, alterando con el paso del tiempo la función del cerebro. Las neuronas son las encargadas de formar una red eléctrica y química en el interior de nuestro cerebro, la cual permite que nuestro cuerpo pueda comunicarse con el medio externo y responder ante una gran diversidad de estímulos en tiempo real.
La muerte de las neuronas impide que esta red funcione adecuadamente, y de acuerdo al tipo de neurona afectada y la región en las que se encuentran, podemos evidenciar funciones específicas que se ven afectadas. La enfermedad de Alzheimer es reconocida porque las personas con el tiempo pierden la capacidad de almacenar información, pero los recuerdos que ya han sido almacenados en tiempos anteriores pueden permanecer presentes por más tiempo, debido al tipo de neuronas afectadas y la región que afectan.
El hipocampo es una parte del cerebro esencial para almacenar la información que ingresa a través de nuestros sentidos y se transporta por la red de neuronas hacía la corteza del cerebro. En los pacientes con enfermedad de Alzheimer es notoria la reducción de esta parte del cerebro y de las zonas aledañas, debido a la muerte de las neuronas que se encuentran allí. Aunque aún se desconocen algunos factores relacionados con las razones que motivan el inicio y el lugar de inicio, si se sabe que genera la muerte de las neuronas y día tras día se buscan formas para prevenirlo o por lo menos prolongarlo. Sin embargo, es necesario aclarar que la red de neuronas de la que hablamos al inicio, va trasladando la muerte de estas neuronas a otras regiones, lo que afecta funciones del cerebro en el día a día de los pacientes.
Para contextualizar las microscópicas razones que llevan a la enfermedad de Alzheimer, debemos conocer que nuestro cuerpo está formado por órganos como el cerebro, los pulmones, el corazón, entre otros. Cada órgano está formado por células que son específicas en cada tejido y que permiten la función de ese órgano, como la respiración, la digestión y la comunicación con el medio externo. Por su parte, las células están formadas de moléculas como las proteínas, lípidos, carbohidratos y ácidos nucleicos que permiten el funcionamiento, dan la forma, permiten el intercambio de nutrientes, facilitan la comunicación interna y guardan la información para la división de la célula. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, las proteínas son las moléculas que se han visto involucradas en la muerte de las neuronas, estas son conocidas como las proteínas beta amiloide y la proteína Tau.
En el interior de la célula, las proteínas se producen a partir de la información que se encuentra en el ADN o información genética. Cada una de estas proteínas tiene una función, una localización y un tiempo de utilización de las mismas, posteriormente estas son eliminadas y reutilizadas pedazo a pedazo. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, las proteínas beta amiloide y la proteína Tau se producen en el interior de la neurona y por diferentes razones no se localizan en el lugar que deben y no cumple la función para la cual fue producida. Adicionalmente, la proteína beta amiloide y la proteína Tau se agregan entre sí formando agregados insolubles de estas proteínas, que genera daños en el interior y exterior de las neuronas. Estos aglomeraciones anormales, conocidos como ovillos neurofibrilares (proteína Tau), dañan el transporte en el interior de la neurona e impiden que estas se comuniquen entre sí. A su vez, las placas amiloides (proteína beta amiloide) se agregan en el exterior de la neurona y generan un ambiente tóxico en el interior del cerebro, que en conjunto con los ovillos neurofibrilares establecen las razones por las cuales se produce la muerte de las neuronas que lleva a la enfermedad.
Este es un resumen del conocimiento científico que actualmente explica una dinámica compleja y muy variable que lleva a los pacientes con la enfermedad de Alzheimer a la pérdida de la memoria. La invitación en esta entrada es a continuar conociendo a profundidad las bases biológicas que soportan la pérdida de la memoria y las formas que tenemos para prevenirla y controlarla. Espero que este sea una de muchas entradas relacionadas con las bases de la demencia y los biomarcadores que nos permiten comprenderla.

Un comentario en “Perder la memoria, pero no el conocimiento”